En el coliseo del TdeA Institución Universitaria, una cinta de seguridad delimitó la escena y, a pocos metros, varias mesas recibieron la evidencia física. “Los estudiantes recrean una escena ficticia, aunque tiene algunos componentes de un caso real”, explicó Aura María Gil Villa, docente de Técnicas en Biología Forense.
El proyecto integrador hizo parte de la XXI Semana del Derecho y la Criminalística y permitió aplicar lo aprendido en Técnicas en Biología Forense y Derecho Penal General. Diana Marcela Trujillo Vallejo, docente del área penal, explicó que “los estudiantes de investigación judicial recolectan los elementos materiales probatorios, los cuales les sirven a los estudiantes de Derecho Penal para crear lo que se denomina la teoría del delito”.
La Noche del Delito tomó elementos de un caso ocurrido en Bogotá en el que una niña menor de 14 años fue raptada cerca de su casa y llevada a un apartamento, donde fue agredida sexualmente y asesinada. En la simulación, el hallazgo del cuerpo en un compartimento del jacuzzi fue el punto de partida para que los estudiantes buscaran y recolectaran indicios. Entre enero y agosto de 2026, Medicina Legal registró en Colombia 8.349 exámenes por presunto delito sexual en niñas y adolescentes menores de 18 años.


La inspección se extendió al baño. La tarea de los criminalistas de campo era localizar y registrar elementos que pudieran aportar a la investigación. En su balance anual de 2025, el ICBF identificó, con datos de la Fiscalía, a 9.776 niñas de 0 a 13 años como víctimas en procesos por violencia sexual en investigación o acusación.
El hisopado permite tomar material de una mancha y llevarlo al laboratorio para su análisis. “Vamos a hacer Blue Star y luces forenses”, explicó Manuela Pérez. Esas técnicas orientan la búsqueda de rastros y ayudan a decidir qué muestras requieren pruebas de confirmación.


El traslado del maniquí dio paso al examen médico-legal simulado. Allí continuó la búsqueda de indicios, esta vez en el cuerpo. Lo observado en el examen se contrasta con el registro de la escena para evaluar hipótesis sobre las circunstancias de la muerte.
En el coliseo, diez grupos se repartieron el trabajo de campo, el examen médico-legal y el análisis en siete laboratorios. Al poner en común los resultados, los estudiantes de Investigación Judicial y Derecho pudieron revisar cuáles de sus hipótesis tenían respaldo y qué preguntas seguían abiertas.


Un hisopo se acerca a la mano del maniquí. En el guion, la tierra en las uñas era uno de los indicios que debían recogerse. “Vamos a hacer todo el proceso de separación y luego pasarla al otro equipo, que es el laboratorio”, explicó Isabel Mejía. Comparar esa muestra con material de un lugar investigado permite explorar si hubo contacto con ese entorno.
Tubos, reactivos y guantes acompañaron el trabajo de las mesas de análisis. Una de ellas estuvo dedicada a la hemoclasificación. Su tarea, explicó Elvis Aimar Pastrana Domingo, era “identificar qué tipo de sangre es” en las muestras que recibiera. El grupo sanguíneo aporta un criterio de comparación entre muestras. Si los grupos son incompatibles, ese dato puede ayudar a descartar un posible origen.


Varios integrantes del equipo preparan los materiales en una de las mesas del coliseo. Entre las técnicas previstas estuvo la tinción de Wright, que, según explicó Ana Sofía Ramírez, se utiliza “para reconocer las características morfológicas de la sangre”.
El trabajo con los tubos es uno de los pasos previos al examen de las muestras. “Acá en esta mesa lo que va a ocurrir es una prueba de árbol de Navidad con fluido seminal”, explicó Tomás Sánchez Marín. Tras la tinción, su equipo observaría la muestra al microscopio. La tinción permite identificar espermatozoides al microscopio que, si se observan, la procedencia de la muestra y los demás indicios ayudan a interpretar su relación con los hechos.


El registro escrito vincula cada resultado con la muestra analizada y el método empleado. Con esa información, los estudiantes de Derecho podían revisar cómo se obtuvo cada dato y explicar qué afirmaciones de su teoría del caso tenían respaldo en el trabajo de campo y de laboratorio.
En el papel de fiscales, estudiantes de Derecho expusieron sus hipótesis sobre los hechos simulados y los tipos penales que consideraron aplicables. Valentina, integrante de uno de los equipos, explicó que su análisis partía de “la conducta, la tipicidad y el nexo de causalidad”. La Defensoría del Pueblo informó en marzo de 2026 que el 91,4 % de los casos de delitos sexuales contra mujeres registrados en 2025 seguía en indagación.


Los elementos embalados y numerados se reúnen en la mesa de cadena de custodia. Registrar quién recoge, entrega y recibe cada elemento permite seguir su recorrido y preservar su integridad durante la investigación.
La XXI Semana del Derecho y la Criminalística se desarrolló del 3 al 6 de noviembre bajo el lema “Anatomía de lo imprevisible”. La programación incluyó ponencias sobre la entrevista forense a niñas, niños y adolescentes, los aportes de la neuropsicología al estudio de la violencia, el consumo de sustancias y la responsabilidad penal, la ciberseguridad y los usos de la inteligencia artificial en delitos emergentes. También incluyó una conmemoración de los hechos del Palacio de Justicia.
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