Entrar a una célula o ver desde adentro el comportamiento de un virus fueron algunas de las experiencias inmersivas que ofreció a los estudiantes el IX Encuentro de Ciencias Básicas y Áreas Comunes “Neurobásicas: ciencias en acción”, realizado en el TdeA Institución Universitaria.
“Es un espacio para compartir conocimientos, explorar nuevas ideas y reflexionar sobre el papel de la ciencia en los procesos de formación universitaria”, así resumió el propósito del evento su coordinador, el profesor Juan Fernando Paniagua, docente del Departamento de Ciencias Básicas y Áreas Comunes (DCBAC), organizador de la reunión.
Explicó que el tema y el nombre fueron elegidos para generar una reflexión, “reconocer que el conocimiento científico cobra mayor sentido cuando lo llevamos a la práctica, cuando nos permite comprender mucho mejor nuestro entorno y cuando contribuye a transformar nuestras formas de enseñar, de aprender y de relacionarnos con el conocimiento”, dijo.
Resaltó el papel de la neuroeducación, enfoque al que se le ha dado especial relevancia en el direccionamiento institucional y en la pedagogía misma en las aulas. Por esto, tuvo protagonismo en la programación del Encuentro y se dio espacio a la comprensión de cómo intervienen en el cerebro las emociones, la atención, la motivación, la memoria y el aprendizaje, pero sin quedarse en la teoría, la idea es que cada vez se integre mejor a las prácticas pedagógicas.
“No se trata, entonces, meramente de comprender cómo funciona el cerebro, sino de aprovechar los aportes de la investigación para favorecer el aprendizaje y, de esta manera, responder mejor a las necesidades de los estudiantes”, enfatizó el docente, quien agregó que cada una de las actividades representa una oportunidad para que la comunidad pueda aprender, cuestionar lo aplicado hasta el momento y descubrir nuevas posibilidades.
Dentro de una célula
Precisamente, de lo que ya se hace, de las nuevas propuestas y de la articulación de disciplinas habló la profesora Andrea Castillo, también del DCBAC. Señaló que este evento es un escenario para mostrar las construcciones y aplicar nuevas maneras de enseñanza, lo que ha tenido una positiva respuesta por parte de los estudiantes, no solo en las aulas sino en el Encuentro mismo, evidenciado en la asistencia y participación en los diferentes espacios.
Muestra de ello fue lo vivido en el Aula Gamer, el taller llamado “Biología Inmersiva: viaje al interior de la célula”, orientado por el Área de Biología. Mediante videojuegos y con gafas de realidad virtual, se explicó el concepto de célula, sus estructuras, la forma metabólica y la incidencia ecológica.
“Los estudiantes tienen la posibilidad de iniciar esta experiencia en un laboratorio y, a partir de allí, entran en una muestra, a una célula. Entonces, desde la parte interna pueden vivenciar toda la dinámica que se da al interior de la misma”, detalló la profesora Castillo.
En una segunda experiencia, se adentraron en procesos evolutivos, en “cómo algunos especímenes pueden cambiar, pueden evolucionar, tener mayores requerimientos ecosistémicos y a su vez cómo hacen parte de las redes tróficas”, explicó la docente.
Una tercera inmersión, los llevó al mundo de los virus. “Acabamos de salir de una pandemia, entonces la idea es que ellos también comprendan, se relacionen o se generen preguntas, sobre qué es lo más interesante del asunto, acerca de cómo actúan los virus y cómo pueden propagarse y generar dinámicas ecológicas”, anotó.
Esta actividad ha sido puesta en acción con los estudiantes en las clases del semestre, como punto de partida para la resolución de casos, el desarrollo de procesos de indagación, la elaboración de preguntas y el diseño de hipótesis.
Competencias en pantalla
Otro de los espacios fue el dirigido por el profesor Rubén Ramírez Arroyave, con la conferencia magistral “Neuroeducación como estrategia para el fortalecimiento de las competencias genéricas en la educación superior”.
Lo que nadie esperaba era que el Centro de Emprendimiento, Transferencia e Innovación (CETI) se convirtiera en un “set de televisión” para un talk show. Este ejercicio, que generó una animada participación, fue la puesta en práctica de lo que teoriza la neuroeducación.
El profesor se detuvo a demostrar tres competencias: la interpretativa, la capacidad de leer el contexto; la argumentativa, para explicarlo; y la propositiva, para resolverlo. Este ejercicio fue una oportunidad que dio casos para la aplicación de estas competencias y ver el universo de ideas, juicios, alternativas, límites éticos y otros asuntos que entran en juego. Estas capacidades se impulsan por la emoción del hacer y el sentido que se le da. Pero especialmente, la neurociencia se explicó así misma en el ejercicio de inmersión.
Espacios para la pedagogía y la interacción
“Más allá del sesgo cognitivo: Empatía pedagógica para transformar el aprendizaje matemático” fue el espacio liderado por el profesor Gustavo Suárez. Se dejó en claro que, en el aula, es fundamental considerar las emociones en el proceso de aprendizaje. La motivación y darle sentido al objeto de estudio puede ayudar, pero sus emociones opuestas pueden bloquear el proceso.
También tuvo lugar la conferencia “De la curiosidad científica al impacto social, ¿cómo la biotecnología puede transformar territorios?” La profesora Karol Zapata inició la intervención compartiendo una idea que le ha ayudado en su carrera: “Dejé de preguntarme ¿qué investigo? para preguntarme ¿qué merece ser resuelto?” Con esta premisa dio claros ejemplos de investigaciones que resolvieron problemáticas en el país, en el sector petrolero, mostrando el tránsito de una idea a una mejora de la vida.
De la misma manera, se dictaron talleres interactivos como: “Experimento: Reto químico”, dirigido por el Área de Química; “Juego: ¿Apostarías? Las estadísticas detrás de los juegos de azar”, propuesto por el Área de Estadística; “Language Brain Lab”, a cargo del Área de Inglés; y la “Observación Astronómica”, con el Área de Física y Prometeo.
Así cerró la novena edición del Encuentro de Ciencias Básicas y Áreas Comunes “Neurobásicas: ciencias en acción”, con propuestas para pensar y repensar, para el cambio, para la inmersión, para la interacción y para el reconocimiento de nuevas formas, que no deben quedarse en el papel.














