Abrir un espacio para el pensamiento crítico, desde la academia, acerca de los retos que se plantean actualmente, como polémica en lo concerniente a la diversidad de familias en Colombia, y dar una caminata por la línea de tiempo de una disciplina que ha influido y transformado profundamente a la sociedad, fue lo abordado en la Conmemoración de los 90 años de Trabajo Social en Colombia.
La Facultad de Educación y Ciencias Sociales del TdeA Institución Universitaria recordó el camino que ha atravesado la profesión por nueve décadas. En este espacio se hizo un repaso por lo construido, lo aprendido, la realidad actual de la disciplina y un ejercicio de prospectiva, con la frase guía: “Lo que fuimos, lo que somos, lo que viene”.
Estudiantes, docentes, directivos, egresados y representantes de comunidades se dieron cita el 20 de octubre en el Centro de Emprendimiento Transferencia e Innovación (CETI), en un acto que, desde el diálogo académico, conmemoró y celebró el inicio, la historia y la memoria de una profesión intrínsecamente relacionada con el compromiso con el valor inherente del ser humano, la defensa de los derechos y la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria; un acto de reconocimiento a quienes han abierto caminos y transformado realidades desde los territorios, las instituciones y las comunidades.
El decano, Néstor David Restrepo Bonnett, afirmó que esta fecha significativa convoca a ver más allá del transcurrir del tiempo, se trata de la construcción del conocimiento, de luchas por los derechos, de acompañamiento a comunidades y compromiso con la dignidad humana, “compromiso que sigue más que vigente, es un compromiso propio de nuestros estudiantes, de nuestros docentes, es un compromiso para todos nosotros”. Recordó en su discurso la esencia de la disciplina con palabras como humanidad, responsabilidad colectiva y construcción de sociedades más justas e incluyentes.
De otro lado, el coordinador del programa de Trabajo Social, Luis Miguel Gallo Díaz, puso de relieve una segunda celebración en este evento: “Este espacio fue pensado por el comité curricular del programa de Trabajo Social como una oportunidad celebrar también un logro tan importante como la acreditación de alta calidad, que de manera reciente logró el programa para Medellín y para Itagüí, un paso muy grande en este programa que ya tiene 13 años de historia”.
Tres horizontes
El decano también hizo una reflexión sobre el lema de este encuentro y la necesidad constante de la construcción, de la transformación que debe seguir el ritmo de los nuevos tiempos: “Expresa una invitación a comprender esta profesión desde una perspectiva histórica, crítica y profundamente comprometida con el presente y el futuro. ´Lo que fuimos´ nos invita a reconocer las raíces, los caminos recorridos y las contribuciones”, señaló.
Prosiguió con “Lo que somos”, que sitúa el diálogo en las responsabilidades actuales frente a un país diverso atravesado por profundas desigualdades y desafíos para la garantía de Derechos Humanos: “No podemos seguir habitando un país donde las decisiones se toman a capricho de unos y a sometimiento de otros”. Con “Lo que viene”, el decano resumió su punto con la pregunta: “¿Qué Trabajo Social necesita la sociedad colombiana para afrontar los desafíos del futuro”?
Tres momentos
La jornada planteó tres momentos. El primero fue un panel donde se repasó la historia del Trabajo Social con dos expertas: Nora Palacio Marín, la primera coordinadora del programa de Trabajo Social en el TdeA (por lo que recibió un reconocimiento) y quien ahora asume la misma responsabilidad en la Institución Universitaria de Envigado, y Natalia Salinas, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, institución pionera en la fundación de este programa en el país.
“El Trabajo Social no es una disciplina, es una indisciplina social porque siempre se resiste y de ahí configura su identidad”, con esta frase de la profesora Palacio Marín se resume lo expuesto por las investigadoras, quienes sostuvieron que el nacimiento de la profesión en Colombia no fue una coincidencia inocente sino una respuesta a las realidades vividas por una sociedad cambiante.
Por otra parte, las docentes se centraron en la esencia y la verdadera función que pasa por palabras como interés innegable y necesario en el ser humano, ética y política, ejercicio de la ciudadanía, capacidades de las sociedades para sostener la democracia desde la participación ciudadana y el ser una “piedra en el zapato”, es decir ejercer la crítica social.
Finalmente, con el concurso de fotografía como forma de relato, construcción de memoria e intervención social, donde los protagonistas fueron los estudiantes, se cerró la jornada que, como lo dijo el decano Restrepo Bonnett, permitió “honrar lo que fuimos, reconocer lo que somos y construir colectivamente lo que viene”.












