Aprovechar mejor los recursos, reducir la generación de residuos y conectar el conocimiento académico con las necesidades de las empresas y los territorios, son los propósitos del II Simposio Nacional de Economía Circular, que reúne en el TdeA- Institución Universitaria, a investigadores, empresarios, entidades públicas, estudiantes y organizaciones ambientales.
El encuentro se desarrolla los días 28 y 29 de octubre bajo el lema “Soluciones circulares en acción: innovación para la productividad y la sostenibilidad”, con actividades en el campus Robledo y espacios virtuales para compartir investigaciones, experiencias y alternativas de aprovechamiento de materiales.
Durante la apertura, Sergio Augusto Upegui Sosa, coordinador de la Tecnología en Gestión Agroambiental, en representación de la Facultad de Ingeniería del TdeA, destacó que “la economía circular debe trascender al discurso y convertirse en acciones capaces de transformar nuestros procesos productivos, nuestras prácticas de consumo y nuestra manera de gestionar los residuos”.
Upegui Sosa señaló que el desafío implica revisar el modelo de extraer, producir, consumir y desechar para generar más valor con menos recursos, prolongar la vida útil de los productos y recuperar materiales. En ese camino, resaltó, “necesitamos conocimiento científico que permita comprender los desafíos, innovación que convierta las ideas en soluciones viables, empresas dispuestas a transformar sus modelos de negocio e instituciones que faciliten las condiciones para avanzar hacia una economía más sostenible y competitiva”.
Separar en el origen para conservar el valor de los materiales
La agenda académica comenzó con la ponencia “Separar en la fuente: el primer paso hacia una economía circular”, a cargo de Andrés Botero Arbeláez, director ejecutivo de la Cámara Ambiental del Plástico. Su intervención planteó una pregunta sobre el destino de los residuos que salen diariamente de los hogares, las oficinas, los comercios y las industrias.
El conferencista explicó que materiales que podrían regresar a las cadenas productivas pierden esa posibilidad cuando se mezclan y se contaminan. Por eso, presentó la separación en la fuente como una condición para conservar su valor y facilitar las etapas posteriores de recolección, clasificación y transformación.
“Sin separación en la fuente, el ciclo no se puede cerrar”, afirmó. Al explicar esta práctica, la describió como “clasificar los residuos en el mismo lugar donde se generan, en el hogar, la oficina, la planta o el comercio, antes de que se mezclen y se contaminen”.
La clasificación adecuada, explicó, permite que los materiales lleguen en mejores condiciones a los procesos de aprovechamiento, disminuye los rechazos y facilita el seguimiento de lo recuperado. Desde esta perspectiva, “El plástico bien separado no es basura, es materia prima. […] Limpio, seco y separado, un envase puede volver a la industria y convertirse en un nuevo producto”, sostuvo.
En esta reflexión destacó, “si vamos a hablar de economía circular, no podemos dejar de hablar de los recicladores”.
Una programación para conectar experiencias y soluciones
La agenda del simposio incluye experiencias sobre aprovechamiento de residuos, innovación empresarial, materiales de construcción, educación ambiental y bienestar animal. La programación del 29 de octubre reúne ponencias en cuatro salas virtuales sobre investigaciones y aplicaciones de la circularidad.
El encuentro también cuenta con la Feria de la Circularidad, una muestra empresarial y comercial programada de 9:00 a. m. a 4:00 p. m. en el Sendero de la Paz, el hall de la biblioteca y el bloque 6 del campus Robledo.
La comunidad académica, los empresarios y las personas interesadas están invitados a ver la transmisión de la apertura y la primera ponencia, consultar la agenda completa del II Simposio Nacional de Economía Circular y seguir los espacios de intercambio de conocimientos y experiencias del encuentro.












