Una investigación que nació como proyecto de grado y que hoy cuenta con una patente respaldada por el TdeA recibió un importante reconocimiento internacional por su aporte a la innovación ambiental. El desarrollo propone sustituir el mercurio utilizado en la minería de subsistencia por un coagulante elaborado a partir de la cáscara de cacao, una alternativa de alta eficiencia en la recuperación de oro y que busca reducir uno de los mayores problemas de contaminación asociados a esta actividad.
La ingeniera ambiental Yaira Rueda Jiménez, especialista en Derecho Minero y gerente general de la firma consultora INGECO, lideró la investigación junto con el ingeniero Clementino Orejuela. El proyecto comenzó a finales de 2017 como trabajo de grado y posteriormente, gracias a la orientación del profesor Andrés Felipe Montoya Rendón, quien era docente del Colegio Mayor de Antioquia en aquel entonces y hoy es decano de la Facultad de Ingeniería, y al apoyo del TdeA, inició el proceso de patentamiento, obtenido en 2021.
La investigación se desarrolló inicialmente en el municipio de Remedios, Antioquia, donde los investigadores trabajaron directamente con mineros de subsistencia para validar la eficacia del nuevo método en condiciones reales. Tras evaluar diferentes especies vegetales, el equipo encontró en la cáscara de cacao un coagulante natural con alta capacidad para recuperar el oro sin necesidad de utilizar mercurio. Encontraron que el cacao tiene un porcentaje de eficiencia del 86 %, lo que representa que el metal tiene una efectividad por debajo del coagulante en un 5 %.
“El trabajo buscaba sustituir el mercurio en la actividad minera. Empezamos a hacer ensayos con algunas especies nativas durante cinco meses hasta encontrar la que diera el mayor porcentaje de recuperación y que además tuviera buena disponibilidad en las zonas mineras”, explicó Rueda.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación fue demostrar que el coagulante no solo funcionaba en laboratorio, sino también en el trabajo cotidiano de los mineros de subsistencia. Fueron ellos mismos quienes compararon los resultados obtenidos con mercurio y con la nueva alternativa, permitiendo validar la eficiencia de la metodología y abrir la posibilidad de implementarla a mayor escala.
Actualmente, el equipo trabaja para llevar el desarrollo hacia un proceso de comercialización o transferencia tecnológica que permita ofrecer el coagulante como una alternativa real para reemplazar el mercurio en la minería artesanal, tanto en Colombia como en otros países.
Un reconocimiento internacional a la innovación ambiental
El impacto del proyecto fue reconocido recientemente durante el XVI Congreso Nacional de Minería (Conamin) realizado el 19 de junio en Trujillo, Perú. Ganó el Premio al Mejor Trabajo de Investigación en el área de Gestión Ambiental y Economía Circular, con el título: “Valoración del mucílago de cacao como agente coagulante para la eliminación de mercurio en la minería artesanal”. La investigación fue seleccionada entre más de 150 trabajos presentados y obtuvo el primer lugar por la innovación ambiental que representa.
El reconocimiento incluyó una distinción especial, una escultura simbólica del sector minero y un incentivo económico que permitirá fortalecer el desarrollo del proyecto y continuar impulsando su crecimiento.
Además del premio, la investigación ha sido presentada en escenarios académicos internacionales como Argentina y en Perú, donde ha despertado interés por su potencial para transformar las prácticas de la minería de pequeña escala.
Un problema ambiental y de salud pública
Aunque el uso del mercurio está prohibido en Colombia desde hace varios años, su utilización persiste de manera ilegal en buena parte de la minería de subsistencia debido a su alta efectividad para separar el oro.
Sin embargo, sus consecuencias son profundas. El mercurio incide en el cambio climático, contamina fuentes hídricas y suelos, se bioacumula en peces, cultivos y otros organismos, afecta la salud de las comunidades y de los propios mineros, y puede provocar alteraciones neurológicas, malformaciones congénitas y otros problemas asociados a la exposición prolongada.
La ingeniera recordó que Colombia hace parte del Convenio de Minamata, mediante el cual los países firmantes asumieron el compromiso de eliminar progresivamente el uso del mercurio en diferentes actividades productivas.
“Este es un proyecto muy importante. Muchas personas piensan que la minería de subsistencia representa un impacto pequeño porque cada minero trabaja de forma independiente. Pero cuando se suman todos esos pequeños mineros, el efecto ambiental es enorme. Por eso este proyecto resulta tan importante para disminuir la contaminación que genera esta actividad.”
Con una patente vigente, reconocimiento internacional y perspectivas de transferencia tecnológica, esta innovación respaldada por el TdeA demuestra cómo la investigación aplicada puede convertirse en una solución concreta para proteger la salud de las personas y contribuir a una minería más responsable con el ambiente.