En el marco de la XI Jornada Ambiental: Innovación en Agricultura, Recurso Hídrico y Gestión del Riesgo, que tuvo lugar del 20 al 23 de abril, el TdeA realizó el I Simposio Recursos Hídricos y Gestión del Riesgo como estrategia de planificación y ordenamiento territorial, un espacio académico que reunió a la institucionalidad, la academia y actores técnicos en torno a cómo leer el territorio desde el agua y responder, de manera articulada, a los riesgos que atraviesan el Valle de Aburrá y Antioquia. La agenda incluyó la apertura institucional, un reconocimiento a la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI), una serie de ponencias sobre gestión hídrica y riesgo y la firma de la Declaratoria por la Gestión Integral del Agua y del Riesgo en el Valle de Aburrá.
El vicerrector académico del TdeA, Fabio Alberto Vargas Agudelo, definió el encuentro como “un espacio de pensamiento y acción. En el TdeA entendemos que la academia no puede ser un refugio de ideas estáticas, sino una fragua donde el intelecto se transforme en soluciones. La ciencia guarda las respuestas que nuestros investigadores descubren para atender esa necesidad e incertidumbre de las comunidades y sus territorios”. A su vez, el directivo destacó que la academia comparte la responsabilidad de “construir escenarios de reflexión que movilicen el pensamiento, que creen cultura y nuevas conductas que catalicen dinámicas de cambio y contagien la idea de comenzar a trabajar hoy, de no aplazarlo ni un día más, de asumir como individuos y como sociedad el compromiso por la vida”.
Por su parte, la secretaria de Medio Ambiente de Medellín, Marcela Ruiz Saldarriaga, subrayó que “desde la Alcaldía de Medellín hay una apuesta muy importante por reconocer que la adaptación no es un discurso, es una realidad inmediata que se ha venido trabajando desde hace mucho tiempo. Son 350 años que tiene una ciudad como Medellín y lo que es hoy es el resultado de procesos adaptativos. Y eso es muy importante porque estamos en una ciudad de montañas y agua, y toda la evolución urbanística de esta ciudad, planificada y no planificada, es en todo sentido una respuesta de adaptación a esas condiciones del relieve, de la geografía, del clima, que hoy nos pone desafíos muy fuertes”.
Un reconocimiento a la trayectoria de la SAI
En el marco del I Simposio Recursos Hídricos y Gestión del Riesgo como estrategia de planificación y ordenamiento territorial, el Consejo Académico del TdeA entregó un reconocimiento a la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos por su trayectoria y sus aportes al desarrollo académico, profesional y social de Antioquia y Colombia. La resolución destacó la importancia de fortalecer vínculos con entidades gremiales y profesionales que contribuyen al desarrollo social, económico, académico y cultural de la región.
Al recibir la distinción, Gerardo Domínguez Giraldo, presidente de la SAI, expresó que “este reconocimiento en realidad nos compromete con muchas cosas más. Hace 113 años, un grupo de jóvenes ingenieros de la Universidad Nacional, de la Facultad de Minas, crearon la SAI para fortalecer el conocimiento y desarrollar la infraestructura y lo físico y lo humano de la sociedad antioqueña, con una proyección a nivel nacional. Me llena mucho de emoción poder recibir este reconocimiento a nombre de los 1.500 asociados que tiene la SAI, porque eso nos compromete a seguir trabajando y uno de los trabajos que hemos querido hacer durante este periodo es establecernos mucho con las universidades y los centros académicos”.
Una declaratoria para articular acciones
Uno de los hechos centrales de la jornada fue la firma de la Declaratoria por la Gestión Integral del Agua y del Riesgo en el Valle de Aburrá, suscrita por la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI), Empresas Públicas de Medellín y el Tecnológico de Antioquia, en alianza con autoridades ambientales y demás actores del sector. El documento, que reconoce que “el territorio enfrenta una creciente presión sobre sus sistemas hídricos, asociada a la variabilidad climática, el cambio climático y las transformaciones en el uso del suelo, lo cual incrementa la exposición a eventos extremos como inundaciones, sequías y el deterioro de la calidad del agua”, considera necesario “fortalecer los diálogos técnicos, la cooperación institucional y la planificación territorial para enfrentar estos desafíos de manera articulada”.
En este sentido, las entidades firmantes se comprometieron con “la articulación de esfuerzos” en cuatro líneas estratégicas lideradas por la SAI: Umbrales de alerta y gestión del riesgo, Soluciones basadas en la naturaleza, Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) y Gobernanza y planificación hídrica. En consecuencia, las entidades firmantes se comprometen a “participar en un espacio técnico interinstitucional permanente para el seguimiento y desarrollo de las líneas de trabajo priorizadas”; “avanzar en la definición e implementación de pilotos territoriales en las líneas estratégicas identificadas”; “fortalecer el intercambio de información y datos hidroclimáticos entre las entidades participantes” y “promover la integración de resultados y aprendizajes en los instrumentos de planificación y toma de decisiones del territorio”.
El documento fue firmado en acto protocolario realizado el 23 de abril por Gerardo Domínguez Giraldo, presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos; Leonardo García Botero, Rector del TdeA, y Horacio Valencia Corrales, jefe del área Arquitectura, Desarrollo Urbano y Territorial de EPM.
Hidrotorio: ordenar el territorio alrededor del agua
La primera ponencia del simposio estuvo a cargo de Eugenio Prieto Soto, director del Departamento Administrativo de Planeación de Antioquia, con la ponencia “Hidrotorio Antioqueño, un modelo de ordenación del territorio alrededor del agua”.
Prieto planteó como idea que “nosotros hablamos siempre del territorio, de la tierra, y realmente nosotros nos ordenamos es alrededor del agua”. Desde esa perspectiva, la propuesta de “hidrotorio” no se presentó solo como una categoría técnica, sino como una forma de reordenar la conversación entre conocimiento, institucionalidad y territorio. La intervención de Prieto insistió en que la universidad, la planeación pública y la gestión ambiental deben encontrarse en problemas concretos, y que el agua debe ser entendida como una estructura que ya organiza la vida social, ecológica y urbana de Antioquia.
Medellín, una ciudad atravesada por quebradas
La experiencia Mi Río, Mis Quebradas, presentada por la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín, llevó la discusión a la escala urbana. Marcela Ruiz explicó que la apuesta de la ciudad debe entenderse desde una lógica territorial más amplia y desde una lectura concreta de su red hídrica: “es importante enmarcar la acción del proyecto Medellín Mi Río y Mis Quebradas en ese fenómeno territorial que tenemos. Medellín es una cuenca en sí misma, su relieve expresa evidentemente ese fenómeno de cuenca. Somos un cuenco, y entonces tenemos una gran concentración de la precipitación, una topografía que hace que esa precipitación se concentre en los distintos accidentes geográficos que tenemos y que tengamos esa expresión de 4.217 quebradas. Ese es un dato muy importante en el territorio de Medellín: pequeños cauces de agua que atraviesan la ciudad y que están en sus laderas”.
La funcionaria invitó a entender a Medellín “como ese territorio que está lleno de vasitos que conectan ecosistemas, que conectan la fauna local, que conectan cultura. Esto es Medellín: 4.217 vasitos capilares y unas 56 venas principales que son las que le entregan al río todo el caudal que recogen en los distintos barrios. Muchos de esos vasitos capilares los hemos movido durante 350 años de poblamiento y, si uno va al territorio a mirar, es posible que ya no estén donde dicen los mapas, sino debajo de la sala de una casa, de una cancha o de una calle. Por eso, lo primero que estamos haciendo es recuperar el conocimiento y la información de por dónde corren realmente las quebradas y cómo se ha cambiado su alineamiento”.
Gobernanza del agua: una tarea conjunta
La ponencia “Gobernanza del agua en cuencas hídricas latinoamericanas”, a cargo de María del Pilar Restrepo Mesa, de EPM, profundizó en la necesidad de convertir diagnósticos dispersos en decisiones sostenidas y articuladas.
Restrepo insistió en que el problema no pasa solo por producir estudios, sino por construir continuidad y cooperación. En ese sentido señaló que “aquí en la región hemos hecho unos esfuerzos gigantes, porque eso es lo que nos caracteriza, el trabajo en equipo, el trabajo colaborativo, el buscar siempre cómo trascender nuestras problemáticas. Pero lo que necesitamos hacer es tomar decisiones orientadas a la seguridad hídrica de manera conjunta y mancomunada. Nosotros no podemos inventar el mundo cada cuatro años, tenemos que recoger lo que ya existe, aprender de los esfuerzos previos y trabajar con una mirada de largo plazo, una mirada prospectiva, si de verdad queremos transformar la realidad del territorio”.
Inundación urbana: un riesgo que se concentra en la periferia
La ponencia a cargo de Ana María Orozco, del TdeA, analizó los eventos de inundación urbana en Medellín y su contraste con los instrumentos de planificación. La investigadora explicó que el estudio revisó el periodo 2015-2022 y que buscó entender esos eventos no solo como emergencias aisladas, sino en relación con la forma en que se ocupa y ordena el territorio.
Orozco presentó como uno de los hallazgos que “la distribución espacial y temporal de los eventos de inundación reportados registró 568 eventos de inundación urbana en Medellín, siendo el año 2022 el de mayor número de reportes y 2019 el de menor número, con un incremento de casi el 31 % a partir del 2020. La mayoría de los eventos ocurrieron en comunas periféricas, caracterizadas por presentar pendientes pronunciadas y ausencia de un adecuado manejo para las aguas pluviales. Además, estas zonas concentran la mayor cantidad de asentamientos precarios en la zona nororiental, noroccidental y centro oriental de la ciudad, las cuales agruparon casi el 84 % de los eventos reportados en el estudio”.
La exposición concluyó señalando que, aunque los instrumentos de planificación ofrecen herramientas valiosas, todavía presentan oportunidades de mejora frente a la ocupación real del territorio y el avance de asentamientos en áreas de riesgo, zonas protegidas y retiros de quebradas. En ese sentido, la gestión del riesgo urbano exige no solo atender las emergencias, sino revisar cómo se está leyendo y regulando la ciudad desde el ordenamiento territorial.
En el TdeA, la XI Jornada Ambiental abrió un espacio donde la reflexión técnica se conectó con una apuesta por la articulación regional, el intercambio de conocimiento y la construcción de decisiones de largo plazo en beneficio del Valle de Aburrá y Antioquia.
Conéctese a estas y otras conferencias a través del canal de YouTube del TdeA en https://www.youtube.com/@tdeatv