A veces, una práctica profesional comienza con una tarea asignada y termina convirtiéndose en el punto de partida de una historia profesional. Para Andrés Felipe Zuluaga Ramírez, practicante de Contaduría Pública en ese entonces, ocurrió algo parecido cuando llegó a una empresa del sector ganadero y encontró un archivo que llamó su atención: una cartera que sumaba cerca de 200 millones de pesos y que la organización consideraba prácticamente perdida.
Como en las aulas aprendió que castigar una cartera era muy nocivo para una empresa, en lugar de pasar de largo, decidió revisar nuevamente lo aprendido durante su formación en el TdeA y buscar una alternativa. Lo que comenzó como una iniciativa de un practicante terminó convirtiéndose en una estrategia de recuperación de cartera que aún utiliza la empresa y que, con el tiempo, también ha llevado a otras organizaciones.
Por ejemplo, echó atrás el tiempo y volvió a las notas del segundo semestre de la carrera, específicamente a Contabilidad Financiera, que marcó un momento importante en su formación. Allí tuvo como docente al profesor James Arboleda, a quien recuerda con especial gratitud y a quien atribuye parte de la inspiración para convertirse en un gran contador público.
También revisó lo aprendido en Contabilidad de Activos asignatura en la cual, en el tiempo en que habitaba el campus, encontró el tema que despertó especialmente su interés: la gestión y recuperación de cartera. Comenzó entonces a estudiarlo por su cuenta y a complementar su formación con cursos y diplomados.
La inquietud se convirtió en propósito. Andrés quería que, cuando llegara el momento de realizar su trabajo de grado o su práctica, pudiera aplicar ese conocimiento en una situación real. La oportunidad llegó en 2024, cuando inició su práctica en una empresa del sector porcino. Allí, además, tuvo la posibilidad de inaugurar un cargo dentro de la organización: comenzó como auxiliar contable en un momento en que la empresa necesitaba fortalecer internamente su área de contabilidad.
Fue entonces cuando encontró aquella cartera que se acercaba a los 200 millones de pesos. “Yo dije: no, voy a hacer un recap, voy a comenzar otra vez a ver lo que vi en los primeros inicios de la carrera”, recuerda el momento del repaso.
Convertir el conocimiento en una solución
Andrés comenzó por organizar la información. Propuso crear una base de datos con los clientes, las facturas y los abonos realizados, incluyendo aquellas obligaciones que habían sido consideradas perdidas, comenzando así a echar mano de todo lo aprendido para estructurar un nuevo sistema de cobro generando alternativas de pago. El objetivo era recuperar información, organizarla y facilitar el seguimiento de cada cliente. Andrés empezó también a comunicarse con ellos, enviar estados de cuenta y trabajar sobre las carteras que presentaban mayores dificultades.
Su intención iba más allá de resolver un problema puntual: “Si aquí a seis meses me voy, quiero dejar una huella, que digan Andrés Felipe Zuluaga Ramírez dejó algo especial”, cuenta. Así sucedió. Los resultados comenzaron a aparecer después de varios meses de trabajo. En una reunión de gerencia, la empresa reconoció que el practicante había logrado recuperar cerca del 30 % de las carteras que estaban consideradas perdidas, lo que representó aproximadamente 90 millones de pesos. La cifra sorprendió a la organización. “Ellos me decían: Andrés, la verdad no creímos que un practicante fuera capaz de hacer eso. Nosotros teníamos pensado contratar un ingeniero”, recuerda.
La herramienta, sin embargo, no terminó con su práctica. Continuó utilizándose en la empresa y, de acuerdo con Andrés, alcanzó posteriormente un 95 % de efectividad. Él también continuó creciendo dentro de la organización y hoy es su contador. Para él, poder permanecer allí significa también tener la oportunidad de observar cómo una iniciativa que comenzó durante su práctica sigue generando resultados. “Ha sido muy gratificante que lo que comencé está y sigue”, expresa Andrés, quien proyecta especializarse en gestión de recuperación de cartera para poder brindar ese acompañamiento a otras empresas.
Su propósito profesional está acompañado por una convicción: mantenerse en permanente formación. Además de Contaduría Pública, en 2023 obtuvo un título tecnológico relacionado con la administración y ha realizado cursos y diplomados en áreas como Excel, gestión de proyectos, tributaria, cartera, personal, administración y finanzas. Para él, esa combinación de conocimientos es fundamental para construir un perfil integral y responder a las diferentes necesidades que encuentra en su ejercicio profesional.
Dejar huella también en las personas
Piensa en la docencia, su experiencia con sus tutores en el TdeA guiaron de la mejor manera su camino, ratificó que el conocimiento es poderoso y transformador cuando se comparte. “Es muy satisfactorio uno poder dejar una huella tanto en empresas como en personas”, afirma. No olvida a su TdeA: “Acá empecé, estuve y quiero terminar”, dice.
Andrés Felipe tiene solo 23 años, pero la claridad suficiente para tener claro que el camino profesional apenas comienza y que su historia está y estará marcada por la curiosidad, la actualización permanente y la decisión de buscar soluciones cuando encuentra un problema.
Por eso, cuando piensa en los estudiantes del TdeA, su mensaje está relacionado con la importancia de atreverse a soñar, trabajar por aquello que se quiere alcanzar y ser el mejor, hacer la diferencia, no importa la competencia, ese no es el foco.
“Uno siempre tiene que atreverse a soñar”, afirma. Su historia es, precisamente, una muestra de ello, una que comenzó prontamente aprovechando el espacio de prácticas, lo que demuestra que no hay oportunidad pequeña.
Andrés Felipe Zuluaga Ramírez quiere seguir aprendiendo, acompañar a más empresas y regresar a las aulas pero ahora para enseñar el camino.











