En la universidad también se aprende jugando, sembrando, escuchando cuentos, explorando con los sentidos, haciendo preguntas y dejando que el asombro sea una forma de construir conocimiento. Por eso, el Aula-Taller Pedagógico Infantil decidió convertir este segundo semestre en una oportunidad para estrechar vínculos con diferentes dependencias de la institución y hacer visible la presencia de sus niños y niñas como integrantes activos de la comunidad universitaria.
En agosto estuvieron por todas partes, disfrutando la institución con una propuesta pedagógica y lúdica denominada “Florecen las Infancias, Florece el TdeA”, desarrollada, en un inicio, en el marco de la celebración de la Antioqueñidad y la Feria de las Flores, buscando articular el aula con diferentes áreas de la institución a través de experiencias pensadas para las niñas y los niños, sus familias y la comunidad académica.
Para Nadia Milena Henao García, coordinadora del Aula-Taller Pedagógico Infantil, esta articulación ha permitido avanzar en un propósito que trasciende las actividades puntuales: reconocer este espacio como un laboratorio vivo de crianza, juego y territorio, donde los pequeños pueden explorar y relacionarse con los distintos escenarios y saberes que hacen parte del TdeA.
Actualmente, el Aula-Taller cuenta con 25 niños y niñas entre los seis meses y los cuatro años, quienes, junto con sus familias, han participado en las diferentes experiencias programadas.
Un campus para la infancia
Una de las articulaciones se realizó con la Biblioteca, donde los cuentos ocuparon un lugar central. Además de acercar a los niños a relatos relacionados con las tradiciones antioqueñas y el bienestar, se creó una biblioteca sensorial dirigida especialmente a los más pequeños, pensada para que la experiencia de acercamiento a los libros también involucrara los sentidos.
La cultura y las tradiciones de la región también llegaron al Aula-Taller. El 20 de agosto se realizó el Desfile de Silleticas, acompañado por el área de Cultura de Bienestar, que aportó la música tradicional para ambientar esta celebración.
La huerta fue otro escenario de aprendizaje de la mano de la Facultad de Ingeniería, en el Campus de Soberanía Alimentaria. Los niños y niñas participaron en espacios de siembra y, junto con sus familias, se les motivó para tener su huerta en casa y aprendieron a cuidar de las plantas.
La experiencia fue más allá, se construyó una huerta sensorial vertical, ubicada a la altura de los niños, donde comenzaron a cultivar plantas aromáticas como albahaca y caléndula. La idea fue facilitarles el oler, tocar y percibir los diferentes elementos que hacen parte del proceso de montaje y cuidado de la huerta.
El inglés también encontró un lugar dentro de esta experiencia con el Departamento de Ciencias Básicas y Áreas Comunes. Las actividades de segundo idioma se diseñaron a partir de palabras y elementos relacionados y las tradiciones abordadas durante la programación.
Así, cada dependencia aportó desde su saber y, al mismo tiempo, las niñas y niños encontraron nuevas maneras de aproximarse al mundo.
Septiembre para los pequeños investigadores
La programación continuará durante los próximos meses. En septiembre llegará “Pequeños Investigadores”, una propuesta cuyo eje central será la ciencia y el asombro.
La iniciativa contempla la participación de laboratorios, la Biblioteca, grupos de investigación y la Facultad de Ingeniería, entre otros espacios, para acercarse a diferentes experiencias y descubrir que el conocimiento también se construye desde la curiosidad, la exploración y las preguntas.
Octubre será un Festival de la Imaginación y la Creatividad
En el mes de octubre, la imaginación tomará el relevo con “El Festival de la Imaginación y la Creatividad”, una propuesta que tendrá como protagonistas el arte, la imaginación y la exploración.
El arte plástico y las expresiones escénicas estarán acompañados por acciones relacionadas con la salud y la seguridad, de la mano de Bienestar. La literatura volverá a estar presente y se contempla la participación permanente de un monitor del Aula de Idiomas, quien acercará a las niñas y niños a diferentes elementos del inglés a partir de experiencias literarias. A esto se sumarán laboratorios de luces y sombras y, como ya es tradición, el Desfile de Halloween.
Noviembre los artistas serán los pequeños
El cierre del año llegará en noviembre con una propuesta que busca poner en primer plano las creaciones de los niños y las niñas. La idea es construir un mural y una exposición que reúna sus trabajos, realizados durante las diferentes experiencias, convirtiendo la Biblioteca en una especie de galería.
El TdeA intergeneracional
De esta manera, se apuesta por hacer del Aula-Taller un espacio cada vez más conectado con la universidad y lograr que la primera infancia tenga una presencia visible, que sean reconocidos como integrantes activos de la comunidad universitaria.
Se conecta, además, con una concepción más amplia de universidad. El TdeA busca posicionarse como una institución intergeneracional, en la que tengan cabida y reconocimiento las diferentes etapas de la vida. Ahí está la esencia de esta estrategia, hacer que florezcan las infancias para que también florezca, con ellas, una universidad más diversa, cercana e intergeneracional.