En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que tuvo lugar el 10 de septiembre, el TdeA desarrolló una jornada de cuidado de la vida, organizada por Bienestar Institucional. La invitación a la comunidad educativa se centró en hablar de salud mental, fortalecer las redes de apoyo y la ayuda de manera oportuna. También fue la oportunidad de recordar que la Institución cuenta con espacios de escucha y acompañamiento psicológico para estudiantes y otros integrantes de la comunidad institucional (docentes, empleados y egresados).
Hablar, escuchar, acompañar y pedir ayuda también son formas de cuidar la vida. Con este mensaje, el TdeA se unió a la reflexión en torno a la prevención del suicidio y promueve una cultura institucional en la que la salud mental pueda abordarse sin prejuicios, con empatía y, sobre todo, con la disposición de estar atentos a quienes puedan estar atravesando un momento difícil.
Durante la jornada, la comunidad educativa encontró espacios para detenerse, reconocer aquello que le da sentido a su vida y expresar mensajes de esperanza. Una de las actividades, “Pintando tu Bienestar”, propuso precisamente hacer una pausa y preguntarse qué personas, sueños, lugares, recuerdos o metas representan motivos para continuar. De la misma manera, se abrieron espacios culturales y para el cine.
“Cuidarnos también es hablar, escuchar y acompañarnos”, resaltó el mensaje de la jornada Katherine Ramírez, psicóloga, quien destacó que el cuidado de la salud mental también implica aprender a reconocer y regular las emociones, así como darse permiso para solicitar acompañamiento.
La profesional recordó que una situación relacionada con conducta suicida no necesariamente responde a una única causa o se manifiesta de una sola manera. Puede estar asociada con una situación emocional que se ha prolongado en el tiempo, pero también puede presentarse en medio de un momento de intenso desbordamiento emocional. “Por eso, siempre son importantes las redes de apoyo, buscar acompañamiento psicológico, hacer cosas que nos motiven”, señaló Ramírez.
Una red que empieza por estar atentos
En este propósito, la institución tiene un papel fundamental. Para Laura Villegas, también psicóloga de la dependencia organizadora y profesional del Plan Integral de Cobertura (PIC), la apuesta institucional va más allá de responder cuando una persona ya se encuentra en una situación crítica: “Lo que queremos es justamente promover una cultura institucional de cuidado, de escucha, de conexión, en búsqueda de oportunidades y de ayuda para todos los estudiantes”.
Uno de los principales desafíos, indicó Villegas, es comprender que pedir ayuda no siempre resulta fácil. Existen barreras culturales, prejuicios y estigmas alrededor de la salud mental que pueden hacer que una persona prefiera guardar silencio antes que expresar lo que está viviendo. Por ello, la prevención también consiste en transformar esa mirada: “No están solos, hay alguien que los escucha. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un acto de cuidado y fortaleza”.
En esa transformación, la detección temprana, el fortalecimiento de las redes de apoyo, la escucha sin juicios y la orientación adecuada se convierten en herramientas esenciales. “Cómo generar ese sentido y por lo menos aliviar un poco ese malestar, esa situación, esa dificultad o esa tristeza que puede estar embargando a nuestros estudiantes”, planteó Villegas.
No están solos, el TdeA siempre está
- Para quienes necesiten ser escuchados, el TdeA dispone del servicio “Hablando Me Entiendo”, ubicado en ambos campus. Allí se puede acudir sin solicitar cita, de 10:00 a.m. a 7:00 p.m. con un profesional de psicología disponible para atender situaciones.
- También está el servicio de Bienestar Institucional (bloque 10 en Robledo y quinto piso en Aburrá Sur) con atención de 8:00 a.m. a 7:00 p.m. Además, el Módulo Rosa del Consultorio Jurídico (Bloque 3).
- La solicitud también puede realizarse a través de la página institucional, ingresando a https://tdea.edu.co/micrositios/bienestar-universitario/ en la pestaña “Reserva tu cita”.
Estos servicios hacen parte de una apuesta por acompañar a la comunidad universitaria y contribuir al bienestar y la permanencia estudiantil, entendiendo que ambos aspectos están estrechamente relacionados con la salud mental.
Cuidarnos es una tarea colectiva
La prevención tampoco se limita al espacio de consulta. Las psicólogas invitaron a los estudiantes a fortalecer aquellas actividades y vínculos que pueden convertirse en fuentes de bienestar: escuchar música, escribir, pintar, compartir con compañeros, disfrutar los espacios de la universidad y encontrar actividades que generen motivación y conexión con la vida.
Pero también llaman la atención sobre una responsabilidad que pertenece a todos. A veces, explicó Ramírez, una persona no necesita que alguien tenga la respuesta perfecta. Puede necesitar simplemente que alguien la mire, se acerque y la escuche.
Para Villegas, ese cambio cultural es uno de los principales propósitos de estas acciones de sensibilización: disminuir los mitos, prejuicios y estigmas relacionados con la salud mental y avanzar hacia una comunidad universitaria más consciente del cuidado: “Prevenir no es tener todas las respuestas, es atrevernos a preguntar, escuchar sin juzgar y acompañar hasta encontrar ayuda”. Ese es, finalmente, uno de los mensajes que deja esta jornada: “no siempre podemos saber qué está viviendo la persona que tenemos al lado, pero sí podemos elegir no juzgarla, escucharla y orientarla hacia la ayuda que necesita”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año en todo el mundo; este se mantiene como la tercera causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años a escala global.
Ante este panorama es urgente cuidar la vida. En el TdeA, la tarea se hace también desde una conversación, una palabra de aliento, una red de apoyo, una puerta que se abre y la certeza de que pedir ayuda es posible. “En el TdeA cuidarnos es tarea de todos”, concluyó Katherine Ramírez.












