El compromiso de estudiantes, empleados, egresados, personal operativo y directivos permitió que la piscina del TdeA obtuviera el Sello Verde otorgado por la Secretaría de Salud de Medellín, una certificación que acredita el cumplimiento integral de las condiciones sanitarias y de funcionamiento exigidas para prestar este servicio de manera segura.
Aunque el mantenimiento permanente, el control técnico del agua y la operación de la piscina son fundamentales para alcanzar esta certificación, el logro también refleja el compromiso de la comunidad universitaria con el cumplimiento de las recomendaciones para el uso adecuado de este espacio, lo que cuenta de manera importante en la inspección de la autoridad.
La inspección realizada por la autoridad sanitaria incluyó la revisión de cerca de 45 parámetros, entre ellos las condiciones higiénico-sanitarias del agua, el mantenimiento de los equipos, la capacitación del personal encargado, las buenas prácticas de la comunidad y los registros técnicos correspondientes a los últimos doce meses, es decir que el trabajo se haya realizado de excelente manera desde la última visita.
“Cuando uno por fin logra tener ese sello verde es porque logró cumplir con todos los requisitos de la norma. Son más de 40 parámetros y no es fácil cumplirlos, porque no depende solamente de todo lo que hagamos nosotros, sino también de los usuarios. Gracias a que acatan las recomendaciones que se les da es que logramos este sello”, explicó Norela de Jesús Rivera Ríos, coordinadora de Servicios Generales.
Las visitas de inspección se realizan con una frecuencia que depende del nivel de utilización de cada piscina. En el caso del TdeA, al tratarse de un escenario destinado principalmente a estudiantes, empleados y egresados, y no de uso público masivo, la Secretaría de Salud efectúa generalmente dos inspecciones al año.
Como durante todo el tiempo transcurrido entre una visita y otra la institución debe garantizar el cumplimiento permanente de los requisitos establecidos, en esta oportunidad la autoridad sanitaria verificó la información correspondiente a los doce meses posteriores a la inspección anterior, realizada en 2025.
Pasar del Sello Amarillo, condicionado, al Verde indica que se cumplió a cabalidad con la totalidad de requerimientos, lo que representa una garantía de completa seguridad para el uso del espacio. Este certifica que las condiciones del agua minimizan el riesgo de enfermedades derivadas de contaminantes microbiológicos o de alteraciones en sus características fisicoquímicas. “¿Qué significa sello verde? Es la confianza que nuestros usuarios pueden tener, que no van a sufrir ningún tipo de enfermedades por el agua”, puntualizó la coordinadora.
Rivera Ríos explicó que el compromiso del sello es mantener el agua dentro de los parámetros establecidos evitando la proliferación de bacterias y otros microorganismos que pueden afectar la salud de los usuarios. Además, controlar variables como los niveles de cloro, el pH y otros componentes cuya alteración podría provocar irritaciones o generar riesgos para las personas.
Para garantizar estas condiciones, el equipo encargado realiza controles diarios y, adicionalmente, un laboratorio certificado por la Secretaría de Salud efectúa análisis mensuales cuyos resultados son revisados durante las inspecciones oficiales.
Un compromiso compartido
Uno de los aspectos que más destacó la coordinadora fue la participación de la comunidad universitaria en la conservación de las condiciones sanitarias de la piscina.
Entre las principales recomendaciones que siguen los usuarios se encuentran ducharse antes de ingresar al agua, retirar el calzado antes de acceder al área húmeda, utilizar gorro de baño, evitar el uso de bloqueadores o productos grasos sobre la piel, abstenerse de consumir alimentos dentro de la piscina y no ingresar bajo los efectos del alcohol o de sustancias psicoactivas. Estas prácticas contribuyen a preservar la calidad del agua y a reducir la presencia de contaminantes que podrían afectar su equilibrio sanitario.
Por eso, “este sello no es únicamente de nosotros como administradores o del personal de mantenimiento del agua; también es de los mismos usuarios. Gracias a que atienden las recomendaciones que se les hacen es que logramos este reconocimiento”, reiteró la líder.
La funcionaria también resaltó el respaldo institucional para mantener este escenario en óptimas condiciones, pues el funcionamiento de una piscina implica importantes inversiones permanentes en productos químicos, equipos, mantenimiento especializado y procesos de control sanitario.
“Gracias al compromiso de la institución desde el nivel directivo, porque todo lo que necesitamos para la piscina nos lo suministran, y gracias a la comunidad que atiende los llamados que hacen los piscineros, este engranaje funciona”, concluyó.