- A 37 años del magnicidio de Antonio Roldán Betancur, exgobernador de Antioquia asesinado el 4 de julio de 1989 en Medellín, el TdeA propone una reflexión académica sobre el aporte de las ciencias forenses al esclarecimiento de crímenes de alto impacto en Colombia.
- El profesor Germán Antía Montoya, adscrito a la Facultad de Derecho y Ciencias Forenses, prepara una publicación sobre magnicidios junto con la profesora Diana Marcela Trujillo Vallejo, desde una mirada forense, criminalística y jurídica.
- La investigación busca revisar estos hechos a la luz de nuevas herramientas científicas, tecnológicas y probatorias que hoy permiten reconstruir escenas, trayectorias, causas, maneras y mecanismos de muerte.
A 37 años del magnicidio de Antonio Roldán Betancur, ocurrido el 4 de julio de 1989 en Medellín, el TdeA plantea una reflexión académica sobre el papel que pueden cumplir las ciencias forenses en la revisión de crímenes que marcaron la historia reciente del país y que aún conservan preguntas abiertas para la justicia, la memoria y la investigación criminal.
El análisis es liderado por Germán Antía Montoya, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Forenses del TdeA, doctor en Ciencias Forenses, magíster en Salud Pública y biólogo, quien prepara una publicación sobre magnicidios junto con la profesora, doctora en derecho, Diana Marcela Trujillo Vallejo. El trabajo revisa estos hechos desde una perspectiva forense, criminalística y jurídica, con énfasis en los aportes que las nuevas tecnologías pueden ofrecer para reconstruir casos ocurridos en las décadas de 1980 y 1990.
Para Antía Montoya, “sobre el magnicidio de los personajes que fallecieron en Colombia víctimas del narcotráfico y de organismos paramilitares se ha escrito mucho desde los contextos sociojurídicos y desde el punto de vista social. Lo que pretendo hacer en esta publicación es revisar esos hechos desde el punto de vista forense y criminalístico y, apoyado con la profesora Diana Trujillo, mirar los nexos de causalidad que existieron en ese momento y el análisis de las conductas impropias que es lo que la Corte Constitucional ha analizado en este tipo de homicidios”.
El docente agregó que esta revisión también tiene un propósito formativo, pues busca convertirse en material de consulta para estudiantes de áreas relacionadas con la investigación judicial, la criminalística, las ciencias forenses y el derecho.
“Se han hecho investigaciones desde el punto de vista social y a veces desde algunos aspectos jurídicos, pero no desde el punto de vista forense como tal, en una reconstrucción de las causas, de las maneras y del mecanismo de muerte. La idea es que esto nos sirva como texto de clase para nuestros estudiantes de investigación judicial, criminalística y derecho”, señaló Antía Montoya.
Nuevas tecnologías para revisar crímenes del pasado
De acuerdo con el profesor Antía, el avance de las ciencias forenses permite volver sobre investigaciones antiguas con herramientas que antes no existían o no tenían el nivel de desarrollo actual. Entre ellas menciona la física forense, la química forense, la balística forense, la reconstrucción de trayectorias, el análisis técnico de escenas y la revisión de necropsias o informes iniciales.
“Hoy, cerca de más de tres décadas después de estos grandes magnicidios, todavía están por esclarecerse muchas de las causas que ocasionaron esos delitos. Por lo tanto, es momento de volver a reanalizar todos estos magnicidios para conocer realmente las causas que los motivaron, los determinadores intelectuales y materiales de los hechos, y buscar con la ayuda de las ciencias forenses cómo fueron aquellos acontecimientos”, afirmó.
En su análisis, el docente recuerda casos como el de Rodrigo Lara Bonilla, exministro de Justicia asesinado en 1984, cuya investigación tuvo una exhumación posterior para revisar aspectos balísticos y posibles inconsistencias con la necropsia inicial.
También alude al caso de Álvaro Gómez Hurtado, asesinado en 1995, como uno de los magnicidios que han requerido nuevas miradas y reconstrucciones para intentar aclarar circunstancias aún discutidas.
Antía reconoce que el paso del tiempo representa un desafío para cualquier proceso investigativo, pero insiste en que el desarrollo científico puede abrir nuevas posibilidades para la búsqueda de verdad.
“Lógicamente ha pasado mucho tiempo y en criminalística se dice que el tiempo que pasa es la verdad que huye. Pero con estas nuevas herramientas de la ciencia forense y de la criminalística podemos intentar que ese principio no sea cierto, porque es importante esclarecer estos crímenes y aportar a la justicia en Colombia frente a estos acontecimientos”, sostuvo.
Ciencia, justicia y memoria
La publicación que preparan los docentes del TdeA propone, además, una conversación entre la técnica forense, el análisis jurídico y la memoria colectiva. Para Antía, “todos estos homicidios tienen un denominador: fueron perpetrados por el narcotráfico y, en algunos casos, desgraciadamente, con cooperación de organismos del Estado. Por lo tanto, fueron escenas del crimen que pudieron ser alteradas con el interés de desviar la investigación. Hoy, más de 30 años después, las ciencias forenses permiten reconstruir y volver a mirar esos hechos para intentar aportar claridad”.
Desde esta perspectiva, el TdeA fortalece su aporte académico a debates nacionales en los que convergen derecho, ciencia, criminalística, justicia y memoria. La reflexión sobre los magnicidios permite mostrar la importancia de formar profesionales capaces de analizar críticamente la prueba, comprender el contexto de los hechos violentos y aplicar herramientas científicas para comprender, revisar y esclarecer acontecimientos que siguen marcando la historia de Colombia.
Foto: Archivo Periódico El Colombiano