Las ideas que nacieron en el aula tuvieron un espacio para ser compartidas durante el III Coloquio de Proyectos de Investigación DCBAC: “Crea, Aprende y Trasciende”, una jornada académica realizada el martes 19 de mayo en el TdeA, con actividades en los campus Robledo y Aburrá Sur.
El encuentro, organizado por el Departamento de Ciencias Básicas y Áreas Comunes, visibilizó los proyectos de aula desarrollados por estudiantes y semilleristas, con el fin de fortalecer una cultura investigativa que conecta el conocimiento con preguntas del contexto, experiencias del territorio y retos propios de la formación profesional.
En esta tercera edición, el coloquio alcanzó 524 inscripciones y 252 proyectos. La participación incluyó estudiantes del Campus Robledo, del Campus Aburrá Sur y de territorios donde hace presencia el TdeA, además de proyectos destacados en innovación, emprendimiento y experiencias recientes de semilleristas que participaron en el Encuentro Departamental de RedCOLSI.
Para Walter Gómez Torres, coordinador del Departamento de Ciencias Básicas y Áreas Comunes, “este coloquio surgió como una necesidad de mostrar los resultados que teníamos de investigación en las áreas. Los docentes nos preguntaban de qué manera podíamos mostrarle a la comunidad el trabajo que se estaba realizando, porque era un trabajo muy valioso y sentíamos que no se estaba reflejando todo lo que pasaba en el aula”.
En su intervención, Gómez Torres resaltó que este espacio refleja el compromiso institucional con la formación integral, la investigación formativa y el fortalecimiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Para él, “este coloquio es una muestra de cómo la innovación educativa y pedagógica convierte el aula en un laboratorio de ideas, donde los estudiantes no solo adquieren conocimientos disciplinares, sino que también desarrollan competencias fundamentales para la vida académica, profesional y humana”.
El coordinador del coloquio, Efrén de Jesús Avendaño Tamayo, destacó que esta edición amplió el alcance del evento y consolidó una experiencia que articula estudiantes, docentes, semilleros, sedes y territorios. En sus palabras, “esta gran participación demuestra el sólido compromiso institucional con el aprendizaje basado en proyectos y la investigación formativa”; a su vez, añadió que la presencia de estudiantes de territorio “amplía el conocimiento, conecta regiones, saberes y experiencias que enriquecen nuestra visión educativa y nuestra formación como comunidad académica”.
En la misma línea, Fabio Alberto Vargas Agudelo, vicerrector Académico y director de Investigación encargado, subrayó que la investigación y la innovación son competencias fundamentales en la formación de los estudiantes del TdeA. Para él, “cuando uno ingresa a estudiar, viene con la expectativa de formarse en una disciplina: una ingeniería, derecho, una licenciatura, pero siempre hay que ir más allá. Cuando buscamos fortalecer una cultura de investigación e innovación en los estudiantes, es para que puedan desarrollar otro tipo de competencias. En el sector productivo no buscan solamente a una persona que sepa de su disciplina, también buscan a alguien que pueda innovar, proponer ideas y hacer cosas distintas en una organización”.
El vicerrector también invitó a los estudiantes a no dejar sus ideas en el póster o en la socialización del día, sino a proyectarlas hacia semilleros, trabajos de grado, convocatorias institucionales, procesos de innovación o posibles emprendimientos.
Una ponencia para pensar la ciencia desde la vida y la inclusión
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Carolina Cárdenas, docente de la Universidad de Antioquia, con la ponencia “Ciencias para la vida: enseñar y aprender desde una articulación del DUA, la resolución de problemas socio-científicos y las habilidades socioemocionales en contextos inclusivos”.
Su intervención propuso pensar la educación desde una perspectiva que conecte el cuerpo, las emociones, las preguntas por el aprendizaje y los problemas reales que llegan a la escuela y a la universidad. En ese sentido, planteó la necesidad de “empezar a debatir el tema de la inclusión cuando los cuerpos están ausentes de la escuela. La pregunta no es solo cómo se enseña o cómo se aprende, sino para qué aprendemos. Esas preguntas nos llevan a entender la neurodiversidad de los estudiantes y a recuperar el sentido de una escuela que dialogue con la vida”.
Desde esta mirada, el coloquio también abrió una reflexión sobre la investigación como experiencia significativa. “Aprender no es únicamente memorizar contenidos. Se trata de generar experiencias significativas que permitan al estudiante comprender, analizar y aplicar conocimientos en contextos reales. Cuando uno investiga debe tener un tema que lo motive, lo emocione, lo enamore; eso también es la neuroeducación, mover sentimientos, mover pasiones y pasar de la investigación a la acción”, señaló Gómez Torres.
Proyectos que conectan ambiente, salud mental, economía y territorio
Las voces de los estudiantes dieron cuenta de la diversidad de preguntas que llegaron al coloquio. Desde Ingeniería Ambiental, un grupo integrado por Sara Isaza, Natalia Rincón y Jimena Holguín presentó una propuesta sobre el uso de bacteriófagos como alternativa sostenible para el tratamiento de aguas residuales.
“Lo que proponemos es evaluar este tratamiento de manera más selectiva, para identificar cuánto podemos eliminar y cuántos compuestos tóxicos podemos reducir. Los resultados evidencian que, mientras con la cloración se puede disminuir alrededor de un 50 %, con los bacteriófagos la reducción puede estar entre el 75 % y el 78 %”, explicó una de las estudiantes.
Desde Psicología, Sara María Tamara Romero y Jessica Preciado abordaron la ansiedad en estudiantes de primer año universitario, una problemática asociada al cambio de ambiente, las nuevas dinámicas sociales, la carga académica y, en algunos casos, las dificultades económicas o de adaptación a un nuevo lugar.
“Nuestro proyecto consiste en estudiar la ansiedad de los estudiantes de primer año universitario. Encontramos que los principales focos son los exámenes y la carga académica, y también vimos una diferencia entre primero y segundo semestre: en el primero se evidencia más ansiedad, mientras que en el segundo los estudiantes logran regularla un poco más, aunque la sensación sigue presente. Estos estudios pueden permitir que, en el futuro, la universidad acompañe mejor ese proceso adaptativo”, señaló Tamara Romero.
También hubo espacio para preguntas económicas y sociales. Los estudiantes Alejandro Vázquez, Mariana Castaño y Mariana Munera, de Administración Comercial, y Juan José Bernal, de Administración Financiera, analizaron la variación del dólar y su impacto en los productos tecnológicos en Colombia, con énfasis en televisores, portátiles y celulares.
Desde otra perspectiva, Mariana López, Angie Estefanía y María Camila abordaron la relación entre turismo extranjero, delitos sexuales y abuso de drogas en el área metropolitana del Valle de Aburrá, no como una generalización sobre el turismo, sino como una lectura de factores que pueden actuar como catalizadores de problemáticas sociales en contextos de vulnerabilidad y baja regulación institucional.
El acto de instalación del III Coloquio de Proyectos de Investigación puede verse en la transmisión disponible en el canal institucional: https://www.youtube.com/live/7qBYWHO2Pvw?si=KYplNYvAV6FYCBr8