La Donatón, realizada el 18 de agosto, movilizó a estudiantes, docentes, egresados, personal administrativo y colaboradores. Las ayudas recolectadas llegaron hasta Cértegui y Lloró, donde fueron entregadas a estudiantes del TdeA, en una jornada que también permitió conocer de cerca sus necesidades y reiterarles que la Institución está con ellos.
La solidaridad de la comunidad TdeA comenzó a movilizarse el 18 de agosto, cuando durante 12 horas, entre las 8:00 de la mañana y las 8:00 de la noche, la Institución Universitaria abrió sus centros de acopio en la sede central de Robledo y en Aburrá Sur para recibir donaciones destinadas a integrantes de su comunidad afectados por el terremoto ocurrido en Colombia, el pasado 10 de agosto y cuyo epicentro fue este departamento.
La respuesta incluyó alimentos no perecederos, elementos de aseo, ropa, medicamentos, cobijas, carpas, zapatos y alimentos para mascotas, entre otros elementos, sumando seis toneladas en ayudas. La convocatoria, dirigida principalmente al personal administrativo y docente, también contó con una positiva participación de los estudiantes y egresados.
En Robledo, las donaciones fueron recibidas en el hall de la Biblioteca, mientras que en Aburrá Sur el punto de acopio estuvo ubicado en la entrada principal, junto a las oficinas.
“Agradecer profundamente a toda nuestra comunidad TdeA por su apoyo, solidaridad y compromiso. Una vez más demostramos que cuando nos unimos como comunidad podemos apoyar a quienes lo requieren. Gracias a cada persona que se sumó a esta iniciativa y que hizo posible que la solidaridad se convirtiera en una acción concreta”, agradeció el rector, Leonardo García Botero, a la comunidad universitaria por sumarse a la Donatón.
Después de la jornada de recolección comenzó otra tarea igualmente importante: organizar, empacar, transportar y llevar las ayudas hasta los territorios afectados donde se encontraban los alumnos.
Un viaje para encontrarse con los estudiantes
El viernes 21 de agosto, a las 4:00 de la tarde, salió desde la sede de Robledo el vehículo que transportaba los alimentos y las demás donaciones. En él viajaron un psicólogo y el conductor encargado del transporte.
La comisión que acompañó la entrega emprendió el desplazamiento a la 1:30 de la madrugada del sábado. Hicieron parte de ella los representantes de los estudiantes ante el Consejo Directivo; una reportera audiovisual del Centro de Producción y Medios, y Juliana Henao Bolívar, coordinadora del Plan Integrado de Cobertura (PIC).
Después del recorrido hacia Quibdó, el equipo comenzó su trayecto hacia Cértegui, donde se realizó la primera entrega a las 11:00 de la mañana. Allí recibieron las ayudas 63 estudiantes del TdeA.
A la 1:00 de la tarde, se montaron en chalupas 184 costales con mercados y la mitad de este número en kits de aseo. El río Atrato llevó a la comitiva a Lloró, dónde 92 estudiantes esperaron las ayudas de su alma mater.
Detrás de cada donación hubo un gran esfuerzo, desde los propios aportes hasta recorrer una larga y difícil carretera, montar bultos en chalupas y en moto-ratón. Todo valió la pena para ver las caras de agradecimiento y alivio de nuestros estudiantes.
No están solos
“En el TdeA propiciamos espacios de encuentro, cuidado y solidaridad; somos una institución unida que les abraza, acompaña y reconoce la fortaleza con la que ustedes, sus familias y sus comunidades afrontan esta adversidad. Esta ayuda, a través de la Donatón, es una expresión del afecto de toda nuestra comunidad universitaria. Conserven la esperanza y la certeza de que, aun en los tiempos más complejos, siempre es posible volver a levantarse y avanzar con fortaleza”, este fue el mensaje del rector para los estudiantes afectados y a los cuales les reiteró el acompañamiento desde los procesos de bienestar.
Para Juliana Henao Bolívar, coordinadora del PIC, el esfuerzo adquirió un sentido mayor cuando el equipo pudo encontrarse personalmente con los estudiantes: “Lo que más destaco es la alegría con la que nos recibieron, la gratitud que demostraron cuando llegamos. Y no sólo fue llegar con todas estas donaciones sino también hacerlos sentir que el TdeA está con ellos”.
Acompañamiento
Durante la visita, el equipo también pudo conocer de cerca la situación de los estudiantes y las necesidades que persisten en estos territorios. La misión institucional tuvo un segundo propósito: además de entregar las ayudas, informar a los estudiantes sobre los servicios y beneficios que tienen a su disposición desde la Dirección de Bienestar, especialmente en materia de apoyo psicosocial y académico. “Que nos busquen, que nosotros estamos esperando para ayudarlos”, explicó la coordinadora del PIC.
Las donaciones llegaron a Cértegui y Lloró, pero con ellas también llegó un mensaje: la distancia geográfica no significa distancia institucional y el TdeA continúa presente para acompañar a su comunidad, estén donde estén, no están solos, somos una familia.