En el marco del Plan de Desarrollo Institucional 2026–2030 “Inspirar el presente, transformar el futuro”, el rector del TdeA, Leonardo García Botero invitó a la conferencia “Innovación integral como apuesta institucional: construyendo una visión compartida”, un espacio orientado a fortalecer el diálogo institucional sobre innovación, cambio organizacional y planeación estratégica con visión de futuro.
El encuentro, desarrollado el 18 de febrero de 2026, estuvo a cargo de Francisco Mojica Sastoque, doctor en Ciencias Humanas de la Universidad de París V “René Descartes” (Sorbona), invitado permanente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para capacitar a los profesionales de planeación de los diferentes países de América Latina y el Caribe y director del “Centro de Pensamiento Estratégico y Prospectiva” de la Universidad Externado de Colombia (Bogotá).
Como punto de partida, planteó un interrogante que orientó el diálogo a lo largo de la jornada: “¿Qué tipo de universidad para qué tipo de sociedad?”, destacando la pluralidad de la pregunta puesto que “los actores sociales del desarrollo de la Institución Universitaria, es decir, las directivas, los estudiantes, los docentes, los egresados y la comunidad, tenemos que construir la universidad para los próximos años y estar articulados con las necesidades de la sociedad”.
Prospectiva para orientar decisiones institucionales
Durante su intervención, Mojica presentó la prospectiva como una herramienta para construir orientación estratégica y tomar decisiones en escenarios de cambio. A partir de esa perspectiva, señaló que el análisis debe reconocer las condiciones del entorno y las tendencias que inciden en la educación superior.
Entre las más relevantes, mencionó la transformación digital, entendida como el tránsito hacia “un mundo que deja de ser analógico para convertirse en digital y después de digital se convierte en inteligente”; la sostenibilidad, que “significa durabilidad, el medio ambiente en primer lugar, pero también está la sostenibilidad económica, social, etcétera”; la inclusión, al advertir que “nuestra sociedad no practica la inclusión, y no hablo de Colombia, ese es un pecado de América Latina”; y, por último, la internacionalización, en la medida en que “nosotros ya no somos independientes, estamos articulados de manera estrecha con lo que pasa en el mundo”.
Los desafíos del desarrollo en América Latina
En su análisis, el conferencista abordó retos estructurales de la región y citó los principales hallazgos señalados por informes de la CEPAL: “Baja productividad, informalidad laboral persistente y dependencia de productos básicos con escaso valor agregado”. A su juicio, este panorama refleja que a lo que hacemos “le falta más investigación, más valor agregado; esto significa tecnología y mano de obra especializada”.
En ese contexto, Mojica planteó que, como institución, el TdeA debe aportar a la competitividad del entorno: “Tenemos que ayudarle a nuestro entorno, a nuestro país a ser competitivo” y, para hacerlo, “el talento humano es fundamental…, así como que los ciudadanos sean conscientes de que estamos en un mundo inteligente, por lo tanto, se necesita alfabetización para que las personas sean conscientes de lo que viene”.
El conferencista agregó que “América Latina está entrampada en tres situaciones; o salimos de ahí o nos quedamos en el pasado”. Según explicó, la primera trampa se relaciona con la limitada capacidad para crecer y diversificar la producción: “Vendemos materias primas y no vendemos productos con valor; no tenemos el talento humano suficiente para poner el valor agregado a esos productos y, lo más significativo, nuestra falta de diversificación de la producción”.
La segunda, indicó, “es la desigualdad, que consiste en que todos no tenemos las mismas condiciones de equidad”. La tercera, finalmente, corresponde a “la debilidad institucional”: instituciones “a las que no les hacemos caso” porque, de acuerdo con su planteamiento, no generan confianza.
La universidad del futuro
Para el experto, “la universidad que queremos para el futuro es la que le ayude a su contexto a salir adelante, que lo saque de las trampas y que lo lleve al siglo XXI”, en coherencia con las tendencias globales identificadas. En esa línea, hizo referencia a la expresión del economista francés Michel Godet: “iluminar el presente con la luz del futuro”.
Como parte del método propuesto, Mojica explicó la importancia de acudir a fuentes secundarias y herramientas de análisis. Por un lado, mencionó el estado del arte, entendido como “preguntarse qué se conoce sobre el tema que estamos estudiando”. Por otro, señaló la vigilancia tecnológica como un ejercicio para identificar “cuál es el cambio tecnológico que el mundo está planteando que nos va a afectar a nosotros”.
A partir de allí, sostuvo, se requiere llegar a una “confluencia de decisiones” y, especialmente, propiciar que “los actores sociales se sientan coautores del análisis de futuro, uno de los puntos claves de la prospectiva estratégica”.
Finalmente, Mojica citó una frase del filósofo francés Maurice Blondel para sintetizar el sentido de la jornada: “el futuro no se predice sino se construye”.