Cada 11 de febrero es un recordatorio de las luchas por la igualdad de género, de quienes en otra época tuvieron que alzar la voz para tener oportunidades, de quienes tenían territorios vedados. Gracias a ellas, un día como hoy las Naciones Unidas invita a reconocer el “papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología”. Por esta razón, el TdeA cuenta dos relatos de mujeres jóvenes que destacan en la investigación, desde la docencia y desde los semilleros. Sus historias son espejo de muchas que, por fortuna, se tienen en el campus.
La ciencia para transformar vidas
“El TdeA cambió mi vida, cambió mi historia”, así comenzó Leidy Yurany Parra Restrepo a contar su historia con la investigación, una que comenzó en las aulas de psicología del TdeA, tiempo en el que inició en el Semillero Origen, al que pertenece aún en la actualidad. Sumó sus capacidades al programa Voces Forenses, centrado en la divulgación científica y salud mental por medio de la radio, con temas en educación, salud mental, familia y comunicación.
En su tiempo en el campus también participó en los encuentros de la Red Colombiana de Semilleros de Investigación (RedCOLSI), donde clasificó a nacionales representando al TdeA. “Fue el primer escenario donde fui escuchada como investigadora”, recordó. Tuvo sus primeras ponencias científicas con proyectos como “Distorsiones cognitivas en jóvenes con historial delictivo” y “Oralidad como instrumento para la configuración de la identidad”, este último con madres universitarias, proyecto que inició en las clases y que convirtió en su trabajo de grado, que recibió honores y mención meritoria.
Con el Programa Interinstitucional para el Fortalecimiento de la Investigación y el Posgrado del Pacífico, más conocido como Delfín, participó en la Universidad de Colima y en la Universidad de Guadalajara (México) con la construcción de perfiles de conductas delictivas en un comparativo entre México y Colombia, viajó también al Verano Delfín en Puerto Vallarta. Con Internacionalización vivió una pasantía Brasil, donde presentó nuevamente su proyecto de oralidad.
Fue joven investigadora del TdeA en 2023 y desarrolló el proyecto “Gamificación Comunicativa STEAM como detonante metacognitivo para la formación investigativa de mujeres”, que recogió su trabajo hasta el momento y con el que comenzó su intervención social con 14 adolescentes en San Jerónimo. Luego, llevó su trabajo al Congreso Internacional ALAS en República Dominicana.
“Con esas chicas fue un proceso muy bonito, fue reivindicarlas, darles ese sentido de que su palabra, su voz, sus ideas pueden ser escuchadas y no tomar la ciencia como comúnmente se ve en un laboratorio, sino que la ciencia puede generar transformaciones en la sociedad”, detalló.
Así fue que el proyecto maduró y se convirtió en TELAR: Educación, Arte y Ciencia para Tejer Inclusión, Equidad e Innovación. Se trata de su investigación científica, pero con intervención social.
Abrió un nuevo camino la psicóloga al sumar metodologías. Por esta razón, ganó en 2025 el Premio Mujer Joven Talento, impulsado por la Alcaldía de Medellín.
Este proyecto se concentra en la reconfiguración de identidad femenina desde la infancia; el trabajo con niñas, adolescentes, mujeres adultas y sabedoras comunitarias; la integración de investigación sumando intervención y el uso de gamificación comunicativa y programación neurolingüística.
Ha tenido publicaciones en universidades de la región y en la Universidad Rovira i Virgili, de España, donde además es Investigadora asociada del Grupo GREDI, con el cual participa en un proyecto de la ONU para formación docente (e-learning) y es coordinadora de un semillero internacional sobre salud, calidad de vida y criminalidad en la Universidad de Guadalajara. Por su trabajo de años con niñas y mujeres, está vinculada a la Secretaría de las Mujeres de Medellín. En el TdeA es apoyo a Vicerrectoría Académica, acompaña procesos de orientación a jóvenes hacia investigación universitaria y continúa en Origen.
“Creo que la ciencia abre puertas. Y no es solamente lo que la ciencia puede generar, también es ese cambio, esa transformación que puedo hacer a nivel social, a nivel educativo, a nivel familiar, que puede impactar muchísimo. Y que, a través de la voz, a través de la palabra, yo puedo cambiar vidas, puedo resignificarlas y puedo dar la oportunidad de que otras crean en sí mismas, en sus proyectos de vida, en sus sueños y que echen vuelo”, enfatizó.
La ciencia transforma creando oportunidades
Leidy Astrid Hoyos Giraldo, docente investigadora del Departamento de Ciencias Básicas, desde muy pequeña tuvo curiosidad por entender cómo funciona el mundo, la misma que se manifestaba incluso en los juegos. Hoy, esa misma inquietud se traduce en proyectos científicos que buscan dar nuevas oportunidades a materiales descartados y aportar soluciones a problemáticas ambientales.
Química egresada de la Universidad de Antioquia en 2009, con doctorado en Ciencias Químicas obtenido en 2016, en la misma institución. Esta docente investigadora del TdeA ha construido una trayectoria marcada por la perseverancia, el trabajo colaborativo y la convicción de que la ciencia puede transformar realidades. Durante su formación doctoral realizó una pasantía en el Institut Laue-Langevin, en Grenoble (Francia) donde trabajó con materiales carbonosos enfocados en difusión y almacenamiento de hidrógeno.
Su camino profesional ha estado ligado a la docencia y la investigación. Inició como profesora desde el primer semestre de posgrado y posteriormente se vinculó a instituciones como la Universidad Católica, la Universidad de Medellín y el SENA, donde acompañó procesos en media técnica en química textil y análisis de muestras químicas. En 2017 llegó al TdeA como docente de cátedra, tras un año y medio pasó a ser docente ocasional, rol que desempeña desde hace ocho años.
Desde su llegada, comenzó a liderar proyectos de investigación enfocados en el tratamiento y valorización de residuos, especialmente plásticos y agroindustriales. Sus trabajos exploran el uso de enzimas y microorganismos para la degradación de residuos, así como la obtención de materiales carbonosos que pueden emplearse como soportes catalíticos para la generación de energía y la remediación de aguas contaminadas.
Actualmente, participa en un proyecto interinstitucional financiado por Minciencias, junto al Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, la Universidad Nacional sede Medellín, la Universidad de Antioquia y la Universidad Industrial de Santander. Desde el TdeA, su aporte se centra en la valorización de residuos plásticos para producir materiales carbonosos utilizados en procesos como la síntesis Fischer-Tropsch y la eliminación de contaminantes emergentes, entre ellos antibióticos, analgésicos y otras medicinas; también ha trabajado en la degradación de cafeína, tema sobre el cual publicó recientemente un artículo con la Universidad de Medellín.
Su trabajo también se extiende al aprovechamiento y valorización de residuos agroindustriales, como cáscaras de aguacate, naranja, café y arroz, para la obtención de materiales carbonosos y otros empleados en la absorción de metales pesados, especialmente mercurio. En la actualidad hace parte de un proyecto de regalías liderado por la Universidad Nacional, enfocado en la remediación de aguas y suelos contaminados con antibióticos y metales pesados, especialmente cadmio y mercurio, los más encontrados en el país.
Más allá de los resultados científicos, uno de sus mayores logros ha sido construir, prácticamente desde cero, un laboratorio funcional en el TdeA. Gracias al apoyo institucional, a convocatorias y al trabajo colaborativo con docentes, hoy cuentan con equipos de alta calidad y esperan fortalecer aún más la infraestructura con la llegada de equipos de mayor complejidad. “Ese ha sido el mayor reto, trabajar desde cero, y empezar a crear, a montar el laboratorio”, mencionó.
Por último, hizo una gran invitación. “Motivar a las niñas que están estudiando a vincularse a los semilleros, a veces creen que es muy lejano el tiempo de graduación, pero realmente no lo es y yo creo que cuando se meten en la investigación, o sea química, física, los estudiantes adquieren una capacidad de razonamiento diferente y les va muy bien en la universidad”, además destacó las puertas que abre la investigación, las posibilidades de viajar y lo divertida que resulta la investigación aplicada, la satisfacción de implicarse en la resolución de problemas.
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, su recorrido también inspira a nuevas generaciones a creer en sus capacidades y a ver la investigación como una herramienta poderosa para cuidar el entorno y aportar al desarrollo del país.