Diez años después de graduarse como tecnóloga en Comercio Exterior del TdeA, Katherine Cardona Arenas volvió a encontrarse con su alma mater de una manera inesperada. Mientras buscaba información para continuar sus estudios profesionales en la página web institucional, descubrió una convocatoria de pasantías internacionales dirigida también a egresados, fue una sorpresa, pues pensó que este tipo de oportunidades se reservaban sólo para estudiantes activos. Decidió postularse y hoy hace parte de un voluntariado ambiental en España, una experiencia que describe como transformadora tanto para su vida personal como profesional.
Egresada en 2015, Katherine ha construido una trayectoria sólida en el sector del comercio exterior. Tras desempeñarse en diferentes empresas relacionadas con logística e importaciones, desde hace siete años trabaja como analista de Compras y Comercio Exterior en CMSA. “Ahí he tomado toda la experiencia del proceso de importaciones. Este trabajo me da la oportunidad de recoger todo mi conocimiento de aduanas, de los procesos logísticos, mis acercamientos con agentes de carga, agentes de aduana, proveedores del exterior y todo eso”, detalla.
Comenta que siempre ha sentido afinidad por los viajes, el intercambio cultural y el cuidado del medio ambiente, intereses que la llevaron a aprovechar esta oportunidad de internacionalización. “Cuando leí que la convocatoria también era para egresados dije: ¿por qué no? Me gusta conocer lugares, aprender cosas nuevas y siempre trato de aprovechar mis vacaciones para viajar. Entonces decidí arriesgarme”, cuenta.
El 16 de julio comenzó una pasantía de voluntariado en Cercedilla, un municipio ubicado a las afueras de Madrid, donde comparte con jóvenes de España, Italia, Francia, Polonia, República Checa y Colombia. Allí participa en un campamento de verano, específicamente en un proyecto enfocado en la conservación ambiental que combina formación teórica con trabajo práctico. Junto a otros voluntarios construye un invernadero para la preservación de suculentas y participa en la adecuación de espacios destinados a anfibios y mariposas.
La experiencia, explica, ha sido mucho más que un viaje: “El intercambio cultural con personas de otros países, poder practicar el inglés y aprender otras formas de ver el mundo es algo que uno debería vivir al menos una vez en la vida. Esto me ha dado la oportunidad de abrir un poco más mi mundo. Soy una persona que me gusta mucho viajar. Entonces, mi futuro es emprender, construir algo que me dé la oportunidad de viajar y tener más libertad”.
Uno de los aspectos que más destaca es que el proceso de postulación fue sencillo y los requisitos fueron mínimos: ser egresado del TdeA, presentar un buen promedio académico y contar con pasaporte. Además, considera que es una oportunidad económicamente alcanzable para quienes planean con anticipación. “Hacen el enlace súper fácil. Sí hay que tener una base de ahorros para viajar, pero no es imposible. El que quiera puede hacerlo”, asegura.
Para Katherine, abrir este tipo de convocatorias a los egresados fortalece el vínculo con la Institución y demuestra que el acompañamiento no termina con el grado. “Me parece una oportunidad muy valiosa que, aunque hayan pasado muchos años desde que nos graduamos, todavía nos incluyan en proyectos como este. Nos hace sentir que seguimos siendo parte de la comunidad y de la institución”.
Su caso hace parte de las nuevas oportunidades que impulsa la Oficina de Egresados del TdeA para fortalecer la internacionalización y el desarrollo profesional de sus graduados. Aunque reconoce que aún son pocos quienes conocen estas convocatorias, en esta oportunidad dos egresados aprovecharon la oportunidad en España y Alemania, espera que cada vez más los que se animen a postularse y aprovechar los beneficios que la Institución continúa ofreciendo.
“Estén siempre muy pendientes de los correos y de las convocatorias. Yo también he hecho cursos ofrecidos por la Oficina de Egresados y han sido muy buenos para mi vida personal y profesional. Aprovechen todas las oportunidades que da el TdeA, porque uno no sabe todo lo que puede aprender o lo que se puede estar perdiendo”.