En el TdeA Institución Universitaria se avanza en la formulación del Plan de Desarrollo Institucional 2026 – 2030 “Inspirar el presente, transformar el futuro” y uno de los enfoques pilares es la Neuroeducación, orientada al fortalecimiento de competencias cognitivas, emocionales y sociales para lograr aprendizajes significativos de la comunidad. Con diferentes grupos de interés y el apoyo de expertos, se realizan jornadas con el propósito de socializar e incorporar estrategias para la construcción del plan.
“El concepto de neuroeducación nos sirve para para introyectar esos procesos en todos los niveles, tanto en el académico como el administrativo, de investigación, de extensión. Hay una apuesta muy importante en el orden institucional y es trabajar de forma colectiva en delimitar o definir qué es para el TdeA el concepto de neuroeducación y cómo desde cada una de las áreas le vamos a aportar a este proceso”, enfatizó el vicerrector Académico, Fabio Vargas Agudelo.
Como punto de partida se realizó la Conferencia “Neuroeducación como apuesta institucional: construyendo una comprensión educativa”, ofrecida por la especialista Marleyn Margarita Serrano Ramírez, doctora en psicología con orientación en neurociencia y directora de la Maestría en Neuropedagogía de la Universidad del Atlántico, quien se resaltó el hecho de abordar en el plan de desarrollo la neuroeducación, al tiempo puso el acento en que el país ha procurado incluir la formación en la disciplina, pero el TdeA la integrará en sus procesos de desarrollo.
Este espacio, convocado por el rector del TdeA, Leonardo García Botero, y que tuvo lugar los días 5 y 6 de febrero con directivos, coordinadores, líderes de procesos y el cuerpo docente, hace parte de la construcción del Plan de Desarrollo. Por esto fue el director de Planeación, Jonathan Bean Mosquera, quien instó a los asistentes a participar activamente de este conversatorio y de las actividades propuestas, invitando a sumar voces para aportar a los procesos. “Esto va a permitir que cambiemos la forma en que estamos pensando”, lo que redundará en innovación y procesos acordes a las necesidades regionales, nacionales y del mundo. Este trabajo busca “generar esas líneas estratégicas para desarrollarlas durante los próximos cuatro años”, dijo el directivo.
La doctora Serrano Ramírez también expresó que el TdeA está frente una gran apuesta institucional, con un gran reto de innovación. “Una universidad que está pensando de manera moderna, de manera científica y a la vanguardia de los avances de lo que es el proceso educativo. Eso es el primer impacto clave”. Resaltó, como segundo aspecto, el dinamismo del cuerpo directivo y docente y el interés por “buscar, desde cada una de sus acciones, cómo incorporar elementos científicos de la neurociencia y de la neuroeducación para responder a las políticas de formación integral de ciudadanos, que tenemos como compromiso institucional. El reto es grande, tenemos que romper un paradigma”, mencionó a la par la confianza que tiene en el proceso, especialmente luego de algunos días de visita y conversaciones con los diferentes públicos.
Neuroeducación y neuroaprendizaje
Las dos jornadas de conferencia para directivos y docentes, giraron en torno a los retos de la educación superior y los conceptos y aportes de la neuroeducación y el neuroaprendizaje. En cuanto al primer tema, mencionó en su exposición la deserción estudiantil y la necesidad de acompañamiento a los estudiantes, que cada día ingresan más jóvenes a la educación superior; la gestión de la diversidad estudiantil; el enfoque en el bienestar estudiantil y la salud mental; y la actualización de los currículos y cualificación en innovación educativa basada en la evidencia interdisciplinar y diálogo de saberes (neuroeducación). Dentro de este ítem, habló también de la responsabilidad social y de la respuesta real a las necesidades sentidas del país, de la región y del mundo y de sus comunidades; así como de los efectos dejados por la pandemia.
En el segundo tema, aclaró que la neuroeducación es una “ciencia interdisciplinaria de un modelo cognoscitivo del ser humano que comprende, explica y optimiza sus funciones y capacidades potenciales neurocognitivas esenciales para los procesos de enseñanza-aprendizaje. Describe, comprende y explica las relaciones significativas entre el funcionamiento del cerebro, la conducta y el aprendizaje”, expuso.
Resaltó que la educación demanda innovación constante para adaptarse al cambio, sin embargo, lo común es que las instituciones universitarias mantengan modelos tradicionales. Trató también la educación como proceso social situado al contexto y al individuo y se detuvo en la aplicación de estrategias como, por ejemplo, el aprendizaje basado en problemas y la interacción social, que promueve la activación de redes neuronales responsables del pensamiento crítico y la comunicación efectiva; así como la retroalimentación inmediata y personalizada que contribuye a una mejor activación de los circuitos neuronales relacionados con la autorregulación del aprendizaje; el diseño de experiencias de aprendizaje que involucren el desarrollo de habilidades discursivas en múltiples formas; y la enseñanza multisensorial y las estrategias que implican emociones.
En síntesis, la relación entre la neurociencia y la educación superior abre nuevas perspectivas en términos de evaluación del aprendizaje. Lo tradicional ha sido rebasado por metodologías que estimulan las redes neuronales implicadas en el análisis crítico, la creatividad y la resolución de problemas. “La neurociencia nos permite comprender cómo los estímulos externos y las experiencias de aprendizaje influyen en la conectividad neuronal, brindando así oportunidades para mejorar el rendimiento académico de los estudiantes”, adujo la experta, quien alentó el compromiso de que la neuroeducación sea no solo implementada en lo académico sino en las estrategias institucionales en todas las áreas misionales, la calificó como un “estilo de vida”.
A la exposición se sumaron voces como la del decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas, José Albán Londoño Arias, quien aseguró que el tema es retador y complejo, pero debe escalarse de lo simple a lo complejo y que implique a todo y para todos: “Cómo esto se puede pasar a los programas y a los actores, estudiantes, profesores, egresados, a toda la comunidad”, destacó y reconoció la iniciativa de la institución, pues resaltó que la educación superior debe estar siempre delante de la sociedad, a su servicio, resolviendo el presente pero también creando futuro.
En la jornada con los docentes, el vicerrector también hizo un buen balance: “Cabe destacar que los profesores son inquietos en esta temática y que ahí quieren participar activamente en el proceso”. Puso el resaltador en la actualización del proyecto educativo institucional el profesorado para definir estrategias aplicadas a los proyectos educativos y programas. Además, destacó: “Adicionalmente, mirar cómo eso nos permite apalancar estas propuestas a través de apuestas que la institución pueda definir, como aulas tecnológicas que apalanquen este proceso de neuroeducación. Trabajar de la mano con la Sala Gamer, por ejemplo, aulas didácticas en ciencias básicas y en diferentes áreas disciplinares, como una apuesta de innovación y calidad”.