Que no quede en el olvido, que no desaparezca el origen, que se conozca y reconozca. En esta historia, se pone el foco en la diversidad lingüística como las múltiples formas de habitar el mundo latinoamericano, a Colombia y a esta casa académica.
Esta historia es una oportunidad para contar cómo el TdeA viene consolidando una apuesta que pone en el centro a la cultura y esencia de los pueblos originarios, no solo como objeto de estudio, sino como parte viva de su comunidad académica, en total coherencia con la filosofía institucional, poniendo de relieve su importancia.
Desde la Dirección de Territorio y el departamento de Ciencias Básicas y Áreas Comunes (DCBAC), específicamente desde Lengua Materna, coordinada por el docente Víctor Santiago Largo Gaviria, se viene desarrollando un trabajo sostenido en torno a la inclusión lingüística.
“En la institución tenemos una población importante cuya lengua materna no es el español. En Colombia existen cerca de 70 lenguas, entre indígenas, criollas, romaní y la Lengua de Señas Colombiana (LSC), y esa diversidad también está presente en nuestras aulas”, explicó.
En el TdeA, estudiantes hablantes de lenguas como emberá, wayuunaiki o la LSC han encontrado un espacio de acompañamiento académico que reconoce sus particularidades.
Este proceso no solo se ha fortalecido desde el aula, sino también a través de estrategias institucionales que buscan responder a las necesidades reales de esta población.
Hacia el reconocimiento como segunda lengua
Que no quede solo en la tinta. De eso se trata la coherencia que el TdeA Institución Universitaria ha sostenido con cada política, idea, norma, estrategia, haciendo que todo se convierta en acciones.
Una de las iniciativas más significativas es la construcción de una política institucional del español como segunda lengua, orientada a estudiantes cuya lengua materna no es el castellano.
Tradicionalmente, el inglés ha sido la segunda lengua para los estudiantes hispanohablantes por las dinámicas del contexto actual, ofreciendo también alternativas en la formación de otros idiomas.
Sin embargo, la población estudiantil creció con los años, aumentó el número de estudiantes de comunidades indígenas en el campus y, además, comenzó Territorio TdeA a entrar a la Colombia profunda, lo cual fue determinante para impulsar esta iniciativa.
Una de las comunidades que más ha abogado por la idea de establecer el español como segunda lengua es la asentada en el Valle del Gaumez del Putumayo, en La Hormiga, muy especialmente en la voz de Víctor Quenama Queta, estudiante del Doctorado en Educación en el TdeA y director de la Asociación Ampii Canke, que reúne a las autoridades tradicionales de los cabildos de la ribera del río.
Ante este panorama, se hizo más que necesario pensar el español como segunda lengua para quienes nacieron y crecieron en comunidades ancestrales.
Como parte de este proceso, se diseñó una prueba de suficiencia del idioma castellano, dirigida específicamente a hablantes de lenguas nativas en Colombia. Este instrumento, actualmente en fase de validación, representa un avance significativo no solo para la institución, esta iniciativa es innovadora en el sector de educación superior en la región.
La construcción de la política resalta un reconocimiento más profundo: validar institucionalmente la naturaleza de estos pueblos y un enfoque diferencial en su proceso formativo.
“Lo más importante es eso, que no solamente se establezca el español como segunda lengua para ellos, sino que desde la institución se reconozca, como dice el Reglamento Estudiantil, que su primera lengua es diferente al español y que su lengua materna no solo es importante para ellos sino para nosotros también”, enfatizó el profesor Largo Gaviria.
La celebración del patrimonio
Además de la creación de la política, hay un trabajo constante que se expresa en espacios académicos y culturales que promueven el diálogo de lo diverso.
Desde 2016, el TdeA realiza anualmente la Semana de Lenguas y Culturas, que “tiene como objetivo promover, divulgar, cultivar y enseñar las lenguas ancestrales de Colombia”, enfatizó el coordinador.
El DCBAC en articulación con la Facultad de Educación y Ciencias Sociales y con el apoyo de Pluridiversos, del 21 al 23 de mayo de 2026, se llevará a cabo la novena edición de la Semana de Lenguas y Culturas, dedicada en esta ocasión a las lenguas criollas de las poblaciones afrocolombianas, a las lenguas de los pueblos originarios y a la LSC, enfocándose en temas en los cuales Colombia ha sido pionera
La programación incluirá conferencias, charlas, muestras de cine y documental indigenista, así como la participación de invitados que han trabajado con comunidades afrodescendientes y procesos de reconocimiento lingüístico en el país.
Se dará un espacio especial a los estudiantes de Territorio, quienes se narrarán en filminutos, mostrando sus contextos y realidades, ampliando así las formas de expresión y construcción de conocimiento dentro de la institución.
El marco de la iniciativa es la Ley de Lenguas Nativas, 1381 de 2010, para la protección y visibilización de las lenguas coexistentes del país.
Los organizadores denominan este trabajo como una “democracia lingüística”, un espacio donde ninguna lengua tiene mayor jerarquía que otra y donde todas pueden convivir en igualdad de condiciones.