Muy puntuales, antes de las 9:00 de la mañana, esperaban en la entrada del Teatro Metropolitano la señal de ingreso a su ceremonia de grado, la primera de la jornada de ese viernes 20 de marzo de 2026. El grupo de amigos que comenzaron, se acompañaron y culminaron sus estudios de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana del TdeA también estuvieron juntos el día en que se concretaron tantos esfuerzos; un día para celebrar, para tener nuevas metas, para agradecer, para reconocer el esfuerzo y su fortaleza.
“He disfrutado mucho este proceso, no parece que hayan pasado cinco años. Voy a extrañar muchísimo a mis compañeros, que estuvimos juntos desde el inicio de la carrera. Me encontré con profesores maravillosos, grandes personas que nos siguen abriendo puertas. Amo al TdeA”, expresó Angie Alzate.
Su compañera, Estefanía Pabón, lo que más agradece es el apoyo, tanto de su familia como de sus amigos, maestros y de la institución. El último año de estudios fue duro, pues le ha dado la batalla al cáncer. “La universidad me facilitó mucho las cosas para continuar con la carrera, para no desistir, para culminar mi Licenciatura en casa”, contó.
Daniel Salazar hace un buen balance de esa vida universitaria, compuesta de amigos, experiencias y estudio. “Creo que uno siempre va a extrañar esos espacios donde por primera vez aprendió algo, dudó de algo, donde por primera vez soñó”, enfatizó y dijo que verse como un profesional que cambia vidas es lo que sigue.
Nicolás Clavijo vino con amigos, hermano y papá, a los que agradece por su compañía y apoyo en el camino, uno que compartió por un tiempo con el trabajo. “Este es un logro muy importante para esta etapa de la vida, lo que más agradezco son los conocimientos de una carrera que me gusta mucho”, aseguró este nuevo profesional.
Este grupo de amigos se graduó en la primera ceremonia, de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, de donde egresó la estudiante con el mejor promedio de la institución universitaria, Yésica Ríos Cardona. En la segunda egresaron los alumnos de la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Derecho y Ciencias Forenses. En la tercera fue el turno para la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas. Siendo esta la cohorte, de 2026, más numerosa de los últimos años, con 1.112 graduandos.

María Humildad Ríos Serna era la más orgullosa, después de una vida de esfuerzos logró sacar adelante a sus hijos, en viudez y en el minero pueblo de Zaragoza, en el Bajo Cauca antioqueño. “Me siento muy contenta que lograra terminar sus estudios, porque se tuvo que esforzar mucho”.
Su hijo, Víctor Manuel Rentería Ríos, llegó hace siete años a estudiar al TdeA, un camino de horarios compartidos con el trabajo, de dificultades, pero todo valió la pena. “Un proceso siempre difícil,
pero es muy bonito recoger los frutos hoy”, contó que creció en un contexto que ponía al medio ambiente sobre la mesa, así que siempre estuvo en su cabeza y corazón el interés de trabajar por el tema desde la ingeniería.

Sahian Andrea Arias Córdoba no tenía la investigación judicial como primera opción al presentarse a las universidades, pero ahora agradece ese desvío del camino. “Le gradezco al TdeA los profesores, que les gusta su trabajo y lo hacen muy bien. A mi familia les agradezco todo, me lo han dado todo, mis tías, mi abuela, que soy la luz de sus ojos, mi papá y a mi mamá que me cuida desde el cielo, me bendice. Y me agradezco la fortaleza”, está clara lo que ha sido su camino y el que sigue: más estudios y vivir haciendo lo que ama.

Uno de los retos más grandes para Sergio Caro Gómez fue la pandemia, que comenzó un mes después del inicio de su primer semestre; el segundo fue trabajar y estudiar, “pero nada imposible”, parafraseándolo un poco. “Sinceramente, siento que pasó todo muy rápido, pese a los retos no lo sentí difícil. Agradezco al TdeA las herramientas y a los profesores con vocación; a mi familia muchos esfuerzos, mi hermana fue la que me inscribió y me pagó la matricula del inicio, mi mamá que me despachaba para el trabajo y la universidad, y a mis hermanos”, contó.

Cabe destacar que el estudiante Santiago Ramos, quien se encuentra en recuperación de su salud, se recibió como psicólogo. Asimismo, Jorge De Ossa Cañas, compañero de Admisiones y Registro, se graduó en la especialización en Derecho Público.

Buenas noticias
La institución universitaria entregó 54 menciones honoríficas, 29 doble titulaciones y ocho triple titulaciones. En microtitulaciones, 31 fueron de la FECS, 17 de la FCAE y 142 de la FDCF. Dentro de otras buenas noticias, este semestre egresó la primera cohorte de Profesional en Seguridad y Salud en el Trabajo. Con estos más de mil nuevos egresados, el TdeA ya suma más de 52 mil en una comunidad activa que se actualiza, conecta y reconoce constantemente su trabajo.
Mensaje de los directivos
El rector, Leonardo García Botero, invitó a los nuevos egresados a inspirar, a multiplicar bienestar; del mismo modo, hizo énfasis en los retos del mundo actual y del enfoque constructivo necesario en estos días.
“En un mundo que se fragmenta bajo el peso de los muros invisibles, en tierras ideológicas donde la palabra se usa como proyectil y el otro es visto como amenaza, transformar es la única alquimia que nos queda. No se trata de cambiar un mapa por otro, sino de tener la valentía de superar los círculos de hoy. Mientras el medio global nos empuja a la polarización y al olvido de lo esencial, su visión es ser artesanos de la tregua, quienes construyan puentes de esperanza donde otros ven solo abismos. Transformar hoy significa rescatar los valores del naufragio y desmontar de frente la
división. El conocimiento es territorio fértil donde podemos encontrarnos para reconstruir lo que la guerra y la soberbia han intentado derogar. El saber, si no se traduce en bienestar para otros, es solo silencio acumulado”, enfatizó en la necesidad de convertir realidades grises en luz mediante la investigación, la tecnología y la sensibilidad social.
“No busquen ser solo los mejores del mundo, busquen ser los mejores para el mundo. Inspiren el presente para transformar el futuro”, concluyó su saludo.
Por su parte, el vicerrector académico, Fabio Vargas Agudelo, recordó también el sentido de todo este esfuerzo: “El conocimiento que hoy certificamos no es un punto de llegada, sino una herramienta viva, son las acciones responsables, la rigurosidad y la coherencia entre lo que se sabe y lo que se hace la que permite los avances científicos, los desarrollos investigativos y los impactos reales en las comunidades. Ese es el sentido de la educación superior pública y el propósito que orienta al TdeA”.
Mensaje de los graduados
El psicólogo, Julián Andrés Mesa Pineda, fue uno de los encargados en dar el discurso de grados a nombre de sus compañeros. Recordó los sueños y las expectativas con las que llegaron al TdeA y cada experiencia con la que lo transitaron. Dispuso un espacio para un agradecimiento especial: “Este logro también es de nuestros padres, que con cada esfuerzo nos sostuvieron, empacándonos el almuerzo, ayudándonos con los pasajes, recibiéndonos en casa con un abrazo cuando llegábamos cansados. Fue nuestra familia la que estuvo allí aun cuando nosotros mismos dudábamos”. Lo hizo extensivo a los profesores que les enseñaron a amar sus carreras e invitó a sus compañeros a trabajar por sociedades más justas y a generar oportunidades de cambio.
El profesional en Criminalística, Stiven Pérez, habló de cómo los transformó el amor que comenzaron a sentir por las experiencias que regala la universidad, por la relación que se instauró con el conocimiento, en quienes se convirtieron en el camino y los valores adquiridos o expandidos. “Siéntanse orgullosos, porten con distinción la toga y el birrete que hoy los engalana. Porque, posiblemente, hace algunos años, muchos salieron de sus lugares de origen, cargando su vida entera en lo que cabe en una maleta para perseguir este sueño que les hacía vibrar cada molécula del cuerpo”, enfatizó.
El administrador financiero, Jair Trujillo Rincón, compartió parte de su historia: “Permítanme compartir algo personal. Soy de San Vicente del Caguán, Caquetá, un lugar donde muchos sueños a veces parecen lejanos. Soy el primero en mi familia en culminar la universidad. Llegué solo a esta ciudad, con una billetera vacía y una maleta llena de sueños. Con un solo propósito: estudiar. Compré un pasaje sin regreso. Tuve que quemar mis barcos. Sabía que esta era mi única oportunidad. No conocía a nadie, ni tenía familia. Pero tampoco imaginé que encontraría aquí una familia hecha de compañeros, profesores y amigos. Hoy compruebo que ningún origen define el destino”. Jair describió lo que hay detrás de esta ceremonia, es una celebración de sueños cumplidos y de proyectos de vida posibles.
Desde la formación integral, el TdeA aporta al desarrollo social, educativo, económico y cultural del país y construye escenarios de paz, diversidad e inclusión desde un proyecto colectivo pensado para inspirar el presente, transformar el futuro.