El TdeA realizó la Ceremonia de Compromiso Ético del Psicólogo, un acto académico y simbólico en el que estudiantes del programa de Psicología reafirmaron públicamente los principios que orientarán su futuro ejercicio profesional. La jornada, realizada el 10 de junio, reunió a directivos, docentes, familiares y representantes del Colegio Colombiano de Psicólogos.
Durante la ceremonia, los estudiantes recibieron el certificado de compromiso ético y deontológico con la profesión, luego de culminar su curso de ética psicológica y como preparación para el inicio de su práctica profesional. El acto contó con la participación de Liliana María Gómez Cardona, coordinadora del programa de Psicología; Ángela María Ramírez Betancur, decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales; Luz Stella Martínez, docente del programa de Psicología y coordinadora de prácticas; y Jaime León Pareja Pareja, magistrado del Tribunal Deontológico y Bioético de Psicología del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic).
“La teoría se encuentra con la responsabilidad”
En su intervención, Liliana María Gómez Cardona, coordinadora del programa de Psicología, destacó que este momento representa un punto de transición en la formación de los estudiantes. Para ella, “es el momento en que la teoría se encuentra con la responsabilidad y en que el conocimiento académico se viste de compromiso humano”.
En su mensaje, también recordó que “cada consultante o cada comunidad con la que se relacionen en su ejercicio profesional no es un caso, no es un diagnóstico, no es un expediente. Es un rostro, es una historia que ustedes están obligados a proteger, incluso cuando no entiendan, incluso cuando no estén de acuerdo”.
La coordinadora del programa invitó a los futuros practicantes a mantener una actitud de aprendizaje permanente, autocuidado y revisión ética de su propio quehacer. En sus palabras, “no pueden acompañar a otro por un lugar que no han recorrido antes; por eso la ética también es autocuidado, terapia personal y la valentía de mirarse al espejo y conocer las propias sombras. Un psicólogo que no se conoce a sí mismo es un psicólogo que proyecta sus conflictos y esto no es ético”. Asimismo, recordó que la confidencialidad, la honestidad y el rechazo a cualquier forma de discriminación deben acompañar cada intervención.
“Desarrollar talante de psicólogo”
El acto también contó con la intervención de Jaime León Pareja Pareja, magistrado del Tribunal Deontológico y Bioético de Psicología, quien dirigió un mensaje a los estudiantes y a sus familias en el que explicó que la ética no se limita al cumplimiento de normas. “Cuando los griegos hablaban de ética, hablaban del ethos, una palabra con una doble acepción: tiene que ver con los hábitos o las costumbres, pero también con el talante, con la manera particular de ser. En una sociedad en la que cada vez se trivializan más los ejercicios profesionales, la invitación de este juramento ético es a que ustedes desarrollen talante de psicólogo”, afirmó.
El magistrado llamó a los estudiantes a ejercer con fundamento académico y a no reducir la psicología a opiniones ligeras o discursos sin sustento. A su vez, recordó algunos de los principios que deberán orientar la práctica de los futuros psicólogos: “No pueden perder de vista la dignidad de la persona a la que atienden. No pueden perder la obligación sistemática de hacer el bien, el principio de beneficencia, el respeto por la autonomía de las personas. Les recuerdo la obligación de ser justos, a cada quien, según su necesidad; a cada quien, según su grado de vulnerabilidad”.
Un compromiso ante la familia, la academia y la sociedad
Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la lectura colectiva del juramento ético. De pie, los estudiantes expresaron su compromiso de consagrar su vida al servicio de la humanidad, desempeñar su labor con conciencia y dignidad, respetar el secreto profesional y no permitir que consideraciones de religión, nacionalidad, raza, partido o clase se interpongan entre su deber y las personas a quienes acompañarán.
En representación de sus compañeros, la estudiante Sara Valentina Bermúdez compartió una reflexión sobre el sentido de este paso en la formación. “Hoy dejamos de ser solo estudiantes que acumulan conocimiento para convertirnos en guardianes de un compromiso que va más allá de una firma o de unas palabras pronunciadas en voz alta. Este juramento marca un antes y un después”.
Para la estudiante, la psicología exige reconocer la complejidad de cada historia humana. “Elegir la psicología fue elegir acercarnos a la complejidad de lo humano. Fue aceptar que, en ocasiones, seremos testigos del sufrimiento, de la incertidumbre y de la vulnerabilidad de otros. A partir de hoy, nuestro rol se transforma, dejamos de estudiar la mente humana solo para entenderla y empezamos a acercarnos a ella para respetarla y cuidarla”.
La ceremonia cerró con un acto simbólico de la luz, orientado por Luz Stella Martínez, como representación de la sabiduría, la claridad y la guía ética en la práctica profesional. “La ética será la luz que les recuerde que detrás de cada caso hay una persona, que detrás de cada diagnóstico hay una historia, que detrás de cada intervención existe una vida que merece respeto, cuidado y dignidad”, expresó.
Con este acto, el TdeA mantiene su compromiso de formar profesionales con rigor académico, sensibilidad humana y responsabilidad ética, capaces de acompañar a personas y comunidades desde el respeto por la dignidad, la confidencialidad y el compromiso con el bienestar integral.