¿Cómo debe transformarse la universidad para seguir siendo pertinente en un mundo atravesado por la inteligencia artificial, los cambios en el empleo y las desigualdades territoriales? Esta pregunta orientó el III Foro Educación para la Competitividad, realizado el 23 de septiembre en Medellín y organizado conjuntamente por Uniremington y el TdeA.
El encuentro hizo parte de la conmemoración de los 30 años de Uniremington como institución de educación superior y de sus 111 años de tradición educativa. “¿Qué mejor manera de celebrar los 30 años de Uniremington que con este foro de reflexión permanente?”, expresó Jorge Albeiro Herrera Builes, rector de la Institución, quien invitó a recuperar el liderazgo de las universidades mediante propuestas conectadas con las necesidades de la sociedad y las vocaciones de los territorios.
Durante la apertura, el TdeA, por medio de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas, entregó una mención de reconocimiento a Uniremington por sus tres décadas de actividades académicas en la educación superior, en la que señaló: “Reconocemos a Uniremington por su contribución a la formación de profesionales, la ampliación de oportunidades de acceso a la educación superior y la construcción de vínculos entre la academia, el sector productivo y la sociedad”.
El intento también educa
El liderazgo y la gestión universitaria fueron abordados por Néstor David Restrepo Bonnet, decano de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales del TdeA, quien propuso pensar una “pedagogía del intento”: una formación que no castigue el error, sino que permita comprenderlo, aprender de él y construir nuevas respuestas.
“La misión de la universidad moderna debe ser transformar ese concepto de ‘soy un fracasado’ cuando las cosas no salen como se quieren en una herramienta pedagógica. Busquemos el equipo o las herramientas, tengamos claro por qué no funcionó y cuál es el paso que sigue para que en los próximos intentos sí funcione”, afirmó.
Su intervención planteó que aprender a enfrentar la frustración resulta indispensable para innovar y liderar. También señaló que “la educación superior en Colombia no puede limitarse a ser un observador pasivo o un emisor de títulos técnicos,
tecnológicos y profesionales. La complejidad de hoy nos lleva a pensarnos como un epicentro de liderazgo ético, donde no nos dé miedo hablar de excelencia humana y no solamente de excelentes profesionales”.
Para el decano, este liderazgo debe construirse desde relaciones horizontales, trabajo colaborativo y soluciones vinculadas con las problemáticas de cada contexto.
Una educación para aprender durante toda la vida
En la conferencia central, José Guadalupe Escamilla de los Santos, director asociado del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey, analizó las transformaciones que enfrentan las instituciones ante la automatización, la inteligencia artificial, las nuevas formas de trabajo y los cambios demográficos.
Entre las alternativas expuestas se encuentran las microcredenciales, la educación basada en competencias, las trayectorias formativas flexibles, el aprendizaje experiencial y el fortalecimiento de las denominadas power skills (pensamiento crítico, colaboración, comunicación y capacidad para trabajar con otras personas).
“Las universidades tenemos la oportunidad de convertirnos en los socios formadores para el resto de la vida de nuestra comunidad extendida; no solamente de nuestros alumnos y egresados, sino también de las personas que están en los distintos lugares en los que nos encontramos”, señaló Escamilla de los Santos.
Esta transformación implica pasar de una educación concentrada en los primeros años de vida a un aprendizaje permanente, capaz de acompañar los cambios profesionales y personales. También exige incorporar la inteligencia artificial en los procesos educativos y en los diferentes campos disciplinares, sin descuidar la autonomía, la ética y las capacidades humanas de los estudiantes.
Desde la educación básica y media, Jorge Iván Ríos Rivera, subsecretario de la Prestación del Servicio Educativo de la Secretaría de Educación de Medellín, presentó la experiencia de los Centros de Investigación Escolar y el aprendizaje basado en retos. Estas estrategias vinculan a estudiantes y maestros con problemas relacionados con el agua, el clima y el manejo de residuos, mientras fortalecen el pensamiento crítico y el trabajo en equipo.
“No es posible tener un país con niveles de competencia alta si no logramos promover de manera adecuada el deseo por aprender, que se traduce en términos de permanencia escolar”, manifestó Ríos Rivera.
Formar con los territorios y no solo llegar a ellos
El cierre académico reunió al rector de Uniremington, Jorge Albeiro Herrera Builes; Julio Andrés Giraldo Soto, director de Regionalización del TdeA; Felipe Andrés Gil Barrera, director ejecutivo de la Corporación Gilberto Echeverri Mejía, y Alexandra Peláez Botero, directora de Educación para la Cultura de Proantioquia. La conversación se centró en el papel de la educación para el desarrollo territorial y en la necesidad de articular a las universidades, el Estado, las empresas y las comunidades.
Desde la experiencia del TdeA, Giraldo Soto destacó que la presencia institucional en las regiones debe partir del reconocimiento de sus condiciones y vocaciones en hizo un llamado a “articular lo que sabemos hacer, que es educación, con el sector productivo para crear un círculo virtuoso. Que nuestros estudiantes comiencen su proceso académico, se articulen directamente con la empresa y se generen mayores posibilidades de vinculación. Las instituciones de educación superior sabemos cómo orientar y facilitar la formación de nuestros jóvenes en los territorios”.
El director también invitó a ampliar las modalidades de formación, avanzar en modelos de educación dual y facilitar que las personas que trabajan puedan continuar sus estudios. Señaló que la flexibilidad académica requiere el acompañamiento de las empresas, especialmente cuando los estudiantes necesitan asistir a clases durante los fines de semana.
Por su parte, Peláez Botero insistió en que las universidades deben construir su oferta con el tejido empresarial de las subregiones y no limitarse a trasladar los programas diseñados para el Valle de Aburrá. Gil Barrera destacó la pertinencia de los ciclos cortos y de las propuestas cocreadas con las empresas, mientras Herrera Builes planteó la necesidad de una gobernanza que articule capacidades académicas e investigativas alrededor de una visión territorial de largo plazo.
El foro dejó como conclusión que la competitividad no depende únicamente de conocimientos técnicos o de la incorporación de tecnologías. También requiere formación humana, pensamiento crítico, acceso equitativo, colaboración institucional y propuestas educativas construidas desde las realidades de las comunidades.
Al concluir su participación, Julio Andrés Giraldo Soto retomó una expresión del rector del TdeA, Leonardo García Botero, para sintetizar el compromiso de la Institución con estos desafíos: “Inspirar el presente, transformar el futuro”.
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